Compran acero a US$8.000 y lo revenden al mundo a US$58.000: la fábrica argentina que seduce a Ferrari y Harley-Davidson

Compran acero a US$8.000 la tonelada y lo venden al exterior a US$58.000. No es un error de cálculo: en el medio hay una fábrica de Rafaela que le pone válvulas a Ferrari, Harley-Davidson y John Deere. Su referente contó cómo lo logran y qué pide la industria.

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Compran acero a US$8.000 y lo revenden al mundo a US$58.000: la fábrica argentina que seduce a Ferrari y Harley-Davidson
Compran acero a US$8.000 y lo revenden al mundo a US$58.000: la fábrica argentina que seduce a Ferrari y Harley-Davidson

Una empresa de Rafaela convierte acero importado en válvulas para motores y las coloca en 34 países, incluidas las líneas de montaje de Ferrari, Harley-Davidson y John Deere. Su referente lo contó en la 22ª Jornada de la Industria que organizó la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER).

Basso S.A. importa acero por unos US$8.000 la tonelada y lo exporta convertido en válvulas por alrededor de US$58.000. La diferencia, según Juan Carlos Basso, no es magia: es conocimiento, trabajo y tecnología incorporados en el proceso.

"Importamos a US$8.000 la tonelada de acero y la exportamos a US$58.000. Si vendés el mismo hierro a un valor mucho mayor, algo pasó en el medio: alguien lo trabajó y le cambió el valor", explicó durante el Streaming de Elonce.

Para dimensionar la brecha, comparó ese número con el precio de una tonelada de soja, que ronda los US$400. "Eso es para mí el orgullo de agregar valor", resumió.

De Rafaela al mundo

La compañía nació hace 63 años en Rafaela, Santa Fe, y lleva unas cinco décadas exportando. Sus válvulas se usan en autos, motos, maquinaria agrícola y otros vehículos de 34 países.

Los principales mercados de reposición son Brasil, Colombia, México y Estados Unidos. También hay envíos a Europa, India y China.

Basso es proveedora global de John Deere, que incorpora los componentes argentinos a motores armados en plantas de distintos países. Entre las marcas que abastece mencionó a Ferrari, Harley-Davidson, Polaris y Kawasaki.

"John Deere arma motores en China, pero coloca nuestra válvula. Lo mismo sucede con otros destinos. Es un producto hecho en Argentina; para nosotros, 'Made in Rafaela'", remarcó.

Seis décadas de adaptación

La fábrica la creó Juan Florentino Basso junto a dos socios. Con los años, la familia compró las demás participaciones y la empresa quedó en manos de sus descendientes.

Juan Carlos Basso se sumó en 1978 y trabajó con su hermano José Luis. Hoy la gestión está en una nueva generación: su hijo Leandro y su sobrino Martín Basso, expiloto que compitió en Argentina, Europa y Estados Unidos. Él sigue como accionista.

Sobre los vaivenes económicos, fue directo: "Nosotros entendemos el contexto en vez de quejarnos del contexto. Tenemos un contexto y nos ponemos la ropa adecuada". Y agregó: "Hace seis décadas que nos ajustamos. Te ponen una música y hay que bailar eso, pero no cambiar el rumbo".

También señaló que la evolución de los motores jugó a favor: los sistemas multiválvulas duplicaron la cantidad de componentes respecto de los vehículos de décadas atrás.

El desafío de transformar la materia prima

Basso sostuvo que el país debe tomar el agregado de valor como una decisión estratégica y no limitarse a exportar lo que sale del suelo. Puso como ejemplo la minería: si se extrae oro, debería elaborarse antes de venderlo al exterior.

"Está muy bien sacar materia prima del suelo o de la montaña, pero mientras la transportamos hacia el puerto, cambiémosle el valor", propuso.

Para él, Argentina tiene recursos naturales de sobra, pero necesita más empresarios y trabajadores comprometidos con la industrialización.

Un encuentro regional en octubre

El referente adelantó que los días 14, 15 y 16 de octubre se hará en Rafaela un encuentro empresarial sobre agregado de valor, que buscará vincular al sector productivo de Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba.

Destacó el trabajo de las uniones industriales de las tres provincias y pidió consolidar una mirada regional.

Al cierre, defendió la libertad económica, aunque reclamó que se implemente de forma "responsable y respetuosa". "No queremos subsidios ni protección, pero queremos competir en condiciones responsables", concluyó.

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