Comprar en la Patagonia cuesta 10% más que en el NOA: ¿por qué se amplió la brecha?
La Patagonia pagó 8,5% más que el promedio nacional y el NOA 2,1% menos en julio. ¿Qué hay detrás de esta brecha que se amplió al doble en un año?
La diferencia de precios entre regiones argentinas volvió a dispararse. En julio, la Patagonia pagó un 8,5% más que el promedio nacional, mientras que el NOA se mantuvo 2,1% por debajo, dejando una distancia de 10,6 puntos, casi el doble que hace un año.
El dato surge del Pulso Regional de Precios (PR) del Centro de Estudios en Competitividad y Economía (CECN) de la Universidad de San Andrés, que analiza más de un millón de precios diarios de supermercados del sistema SEPA. Así, se revela una realidad que el IPC nacional oculta: el mismo producto puede valer muy distinto según dónde se compre.
¿Qué hay detrás de la brecha?
No es un fenómeno nuevo, pero se profundizó tras la devaluación de diciembre de 2023. La Patagonia volvió a ser la región más cara, con su desvío más alto desde inicios de 2023, mientras el NOA conserva los precios más bajos en términos relativos.
La explicación central está en la estructura productiva y logística del país. La Patagonia es cara en lo que le llega de afuera, todo lo que carga flete desde el núcleo productivo, y está a precio o más barata en lo que produce, resumió el informe.
Argentina concentra su producción industrial y alimentaria en Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y la región central. Desde allí, los bienes viajan cientos o miles de kilómetros, sumando combustible, peajes, salarios y almacenamiento. En una economía donde la logística pesa fuerte, la distancia se vuelve un componente permanente del precio final.
Incluso los esquemas de precios regulados del Estado contemplaron estas diferencias. En el caso de la harina, por ejemplo, el costo logístico de referencia para la Patagonia fue del 10,5%, superior al de Buenos Aires y la región Centro.
¿Qué dice el INDEC y por qué no alcanza?
El INDEC informó que la inflación de julio fue del 2,1% a nivel nacional, y del 2,0% en el NOA. Pero ese número no refleja la realidad de cada familia. Una cosa es la velocidad de los aumentos y otra el nivel de precios acumulado.
En el NOA, los mayores incrementos de julio se dieron en Recreación y cultura (5,3%), Vivienda y servicios (3,3%) y Equipamiento del hogar (2,3%). Desde diciembre, las subas más fuertes en alimentos fueron en verduras, tubérculos y legumbres, y carnes.
El indicador del CECN no reemplaza al IPC, sino que responde otra pregunta: ¿cuánto cuesta comprar una canasta comparable en cada región? Y la respuesta importa porque los ingresos no se ajustan por territorio. Jubilaciones, salarios y asignaciones no incorporan los costos logísticos provinciales, así que una canasta más cara en la Patagonia implica menor poder de compra para ingresos similares.
Además, el relevamiento detectó que la mayor dispersión de precios entre comercios no está en los productos industrializados, sino en Frutas y Verduras y Pescados, con un 7,7% de diferencia. Las Bebidas, en cambio, muestran una dispersión menor, del 3,5%.
En síntesis, la Patagonia es barata en lo que produce y cara en lo que debe traer desde afuera. El problema no es solo cuánto cuesta producir, sino cuánto cuesta conectar cada territorio con el resto de la economía. Y en el NOA ocurre lo inverso: precios más bajos, pero sobre ingresos también más bajos, lo que no garantiza una mejor situación económica.