Comprar lentes de sol en la calle puede dañar tus ojos para siempre: lo que advirtió un oftalmólogo
Un oftalmólogo advirtió que los lentes de sol que se venden en la calle pueden provocar cataratas y daños irreversibles en la retina. La advertencia llega en el Día Mundial de la Visión y apunta a un detalle que casi nadie revisa antes de comprar.
Un oftalmólogo jujeño lanzó una advertencia que muchos pasan por alto: los anteojos de sol que se venden en puestos callejeros o en comercios sin certificación pueden provocar daños oculares graves e irreversibles. En el marco del Día Mundial de la Visión, Alejandro Passero Truant (MP 4127-35) habló con Canal 4 de Jujuy y explicó por qué estos lentes representan un riesgo concreto para la salud visual.
El especialista detalló el mecanismo del daño. Cuando una persona usa anteojos oscuros sin filtro UV, las pupilas se dilatan porque reciben menos luz visible. Si los cristales no bloquean la radiación ultravioleta, esa dilatación hace que el interior del ojo quede más expuesto a esa radiación.
Entre las consecuencias que mencionó aparecen las cataratas y ciertas degeneraciones de la retina. También se refirió a molestias como sequedad ocular, sensación de arenilla y picazón, aunque aclaró que esos síntomas pueden tener otros orígenes.
“Se sabe que produce cataratas, se sabe que produce degeneraciones maculares, que son enfermedades graves de la retina”, sostuvo durante la entrevista.
El oftalmólogo remarcó que algunas afecciones oculares tienen tratamiento, pero ciertos daños retinales pueden ser irreversibles. La diferencia está, en gran medida, en la prevención.
Qué mirar antes de comprar unos lentes de sol
Consultado sobre cómo elegir anteojos seguros, Passero Truant fue directo: hay que comprarlos en establecimientos especializados que garanticen las características del producto.
“El consejo es siempre el mismo: tratar de buscar lugares que se dediquen a vender lentes, para que estén certificados y para que ese lente de sol tenga filtro UV”, indicó.
La recomendación puntual es buscar la protección UV400, que bloquea prácticamente toda la radiación ultravioleta UVA y UVB hasta los 400 nanómetros. El especialista subrayó que la oscuridad del cristal no alcanza como garantía. Antes de fijarse en el diseño, el precio o la apariencia, lo primero es comprobar que el filtro esté.
Pantallas, luz natural y la fatiga visual
Durante la entrevista, el profesional también se refirió a los hábitos actuales y a las horas que chicos y adultos pasan frente a computadoras, celulares y otros dispositivos.
Para reducir la fatiga visual, recomendó incorporar pausas periódicas. Una de las medidas que mencionó es la regla 20-20-20: interrumpir el uso de pantallas cada 20 minutos para mirar un objeto lejano durante al menos 20 segundos.
También puso el foco en la iluminación natural. “Nos hace falta mayor exposición a la luz natural, nos hace falta tener ambientes mejor iluminados naturalmente”, expresó.
Aclaró que no se trata de permanecer bajo el sol directo, sino de favorecer el contacto con la luz natural y evitar pasar toda la jornada en espacios cerrados con luz artificial.
La salud visual de los chicos, en la mira
Otro de los ejes de la charla fue el aumento de las dificultades visuales en la infancia y su relación con los hábitos cotidianos, el uso de dispositivos y el tiempo que los chicos pasan al aire libre.
Passero Truant señaló que hoy se detectan problemas de refracción a edades cada vez más tempranas y advirtió sobre la importancia de limitar los períodos prolongados frente a las pantallas. En ese sentido, aconsejó promover actividades al aire libre, hacer pausas frecuentes y priorizar ambientes con buena iluminación natural.
El oftalmólogo explicó que uno de los principales desafíos es que los niños pequeños muchas veces no reconocen que ven mal, porque no tienen con qué comparar.
“El chico no tiene punto de comparación, él no sabe qué es ver mejor, él conoce solo su visión”, señaló.
Según detalló, esas dificultades suelen hacerse evidentes cuando los chicos empiezan a leer y escribir, sobre todo al ingresar a la escuela primaria. Un niño que no distingue bien lo que está escrito en el pizarrón puede mostrar problemas de aprendizaje, distraerse o perder interés en las actividades escolares sin que nadie haya detectado el problema visual.
Controles desde los primeros años: la clave
El profesional insistió en la necesidad de hacer controles oftalmológicos desde los primeros años de vida, incluso cuando no hay síntomas evidentes.
Según explicó, lo ideal es que los chicos lleguen a primer grado con al menos tres controles oftalmológicos hechos, aunque recomendó que las evaluaciones sean anuales.
También recordó que no tener antecedentes familiares no garantiza que un niño esté libre de dificultades visuales.
“No pensar que porque yo no usé lentes o mi pareja no usó lentes, mis hijos no los van a usar”, advirtió.
Para el especialista, la prevención, la elección de lentes de sol certificados, los hábitos saludables frente a las pantallas y las consultas periódicas con especialistas son las herramientas fundamentales para cuidar la salud visual en todas las etapas de la vida.