Un inversor del centro del país se quedó con un campo de 5.070 hectáreas en Colonia Josefa. Hoy solo una mínima parte está bajo riego, pero el río que lo atraviesa cambia por completo la ecuación.
En Colonia Josefa, en pleno Valle Medio del río Negro, se concretó la venta de un campo de 5.070 hectáreas a un inversor oriundo del centro del país. La operación, que no pasó desapercibida en el mercado rural, vuelve a poner el foco sobre una zona que combina tierra barata, agua de sobra y un potencial productivo que todavía está lejos de explotarse.
La propiedad se conoce como La Julia y se extiende a ambos lados de la Ruta Nacional 250, a unos 60 kilómetros de Choele Choel. El dato que más llamó la atención de los compradores no es su tamaño, sino lo que podría llegar a ser.
Un campo llano con cuatro kilómetros de costa
La Julia tiene una particularidad que la distingue dentro del norte patagónico: es completamente llana, sin las bardas características de la región. A eso se le suma que cuenta con alrededor de cuatro kilómetros de costa sobre la margen sur del río Negro.
Esa combinación —terreno plano más acceso directo al agua— es la que permitiría ampliar con relativa facilidad la superficie bajo riego. Hoy apenas 130 de las 5.070 hectáreas están irrigadas. El potencial, según las características del suelo y la ubicación, es llevar esa cifra a más de 1.900 hectáreas.
En términos simples: la superficie regada podría multiplicarse por 14. Esa es la cuenta que explica el interés del comprador y el de otros inversores que ya pusieron el ojo en la zona.
Del monte a la producción intensiva
El caso de La Julia sirve para dimensionar lo que el riego puede hacer en esta parte de la Patagonia. Áreas hoy cubiertas de monte con escasa vegetación y dedicadas a la cría bovina extensiva —con una carga de apenas una vaca cada 20 hectáreas— pueden transformarse en unidades de alta producción agrícola.
El precio de referencia que se conoció tampoco es un dato menor: en las publicaciones en las que se ofrecía la propiedad se indicaba US$750 por hectárea. El importe final de la operación no trascendió, y tampoco se conocen las condiciones de pago acordadas entre las partes.
No es la única operación en Colonia Josefa
La compra de La Julia se suma a un movimiento que viene creciendo en la misma zona. A comienzos de 2026, en Colonia Josefa también cambió de manos el campo Fortín Copahue, de Agrónica SA, la mayor productora de alfalfa de la Patagonia.
La firma pertenecía a la española Nafosa y fue adquirida por CeibosGroup y un socio. Fortín Copahue cuenta con 27 pivotes que riegan alrededor de 1.300 hectáreas, donde la alfalfa se rota con cultivos como maíz, trigo, cebada, avena, ray grass, sorgo y moha.
En la misma zona, además, la familia Muñiz Barreto avanza con un proyecto que apunta a sistematizar en lo inmediato 1.000 hectáreas.
Por qué el Valle Medio atrae inversiones
Las condiciones agroclimáticas del norte patagónico explican buena parte de este interés. El río Negro, con un caudal promedio cercano a los 900 metros cúbicos por segundo, garantiza agua de excelente calidad y bajos niveles de salinidad.
A eso se suma una elevada heliofanía y alta radiación solar durante la primavera y el verano, ideales para cultivos estivales, con rendimientos más altos y estables que en las áreas de secano del país. Las temperaturas frescas de la primavera, por su parte, mejoran los rindes de los cultivos invernales, y la baja humedad ambiental durante buena parte del año favorece altos estándares de sanidad.
El otro factor es la escala: en el Valle Medio todavía es posible acceder a campos de gran superficie con factibilidad de riego, algo que se correlaciona directamente con la rentabilidad de los negocios agrícolas. Lo mismo ocurre en los valles ubicados más hacia el este de la provincia.
En el caso puntual de La Julia, predominan los suelos de textura franco-limosa a franco-arenosa, con niveles de retención y drenaje de agua apropiados para la actividad agrícola. Un combo que, para el nuevo dueño, justifica la apuesta.