Compró papa para sembrar y terminó recibiendo cinco toneladas: la historia de Mónica Ruiz

Organizó una compra comunitaria de papa semilla para huertas de toda Santa Cruz y la semillería le terminó donando mucho más de lo que había pedido. Lo que hará con esas bolsas no es lo que imaginás.

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Compró papa para sembrar y terminó recibiendo cinco toneladas: la historia de Mónica Ruiz
Compró papa para sembrar y terminó recibiendo cinco toneladas: la historia de Mónica Ruiz

La referente de Chacra Don Pino, en Río Gallegos, organizó una compra comunitaria de papa semilla entre productores de Santa Cruz y la semillería le donó 100 bolsas extra de 50 kilos. Lo contó en Radio Nuevo Día, en el marco de su participación en los premios Lía Encalada 2026.

Mónica Ruiz produce en Chacra Don Pino y desde hace tiempo empuja la agroecología y el trabajo en red entre quienes cultivan la tierra en la Patagonia. En diálogo con Javier Seveso en "Rock and Frío", por Radio Nuevo Día 100.9, repasó dos experiencias que la marcaron: el reconocimiento que recibió en los premios Lía Encalada 2026 y una movida solidaria que terminó con más mercadería de la que había pedido.

Una compra que creció más de lo previsto

La idea original era simple: juntar pedidos para que productores y huerteros de distintas localidades de Santa Cruz pudieran acceder a papa semilla. Ruiz coordinó la operación y reunió solicitudes de Gobernador Gregores, Perito Moreno, 28 de Noviembre, Piedra Buena, Río Turbio y Caleta Olivia.

El traslado desde la provincia de Buenos Aires no fue sencillo. Las lluvias complicaron la logística y, con ayuda de otras mujeres rurales, Ruiz consiguió guardar la mercadería en Tres Arroyos mientras se resolvía cómo hacerla llegar.

Cuando todo parecía encaminado, apareció la sorpresa: había más bolsas de las que se habían pedido. Según relató en la entrevista, la semillería decidió donarle las 100 bolsas adicionales, de 50 kilos cada una, para evitar los costos de un nuevo envío. En total, unas cinco toneladas de papa.

"Me sentí la mujer más feliz porque dije: qué bueno esto de trabajar en red", contó Ruiz al recordar el momento. Para ella, la experiencia dejó una enseñanza: la colaboración entre productores facilita el acceso a insumos y genera beneficios que van más allá de una sola chacra.

La papa recibida no se destinará a la venta. La intención es usarla en acciones vinculadas con huertas y futuras iniciativas comunitarias, para que la producción llegue también a comedores y hogares. El alcance y la distribución final de las bolsas todavía requieren confirmación con los responsables de cada actividad.

El reconocimiento a las mujeres rurales

Ruiz también habló de su paso por los premios Lía Encalada 2026, que distinguen a mujeres del sector agropecuario. Fue postulada en la categoría Agricultura y viajó a un encuentro internacional de mujeres rurales en Mar del Plata.

Según contó, llegó con la expectativa de conocer otras experiencias, intercambiar semillas y alimentos y compartir las dificultades de producir en distintos puntos del país. Allí mostró imágenes de los cultivos de Chacra Don Pino, entre ellos tomates y frutillas, y explicó cómo trabajan en una región con condiciones climáticas exigentes.

La productora destacó que en Santa Cruz también se pueden obtener alimentos agroecológicos de calidad y que estas experiencias pueden alentar a más personas a cultivar lo propio. En ese sentido, planteó que no hace falta contar con una gran extensión de tierra: una huerta pequeña también puede aportar al consumo familiar.

Los premios llevan el nombre de una pionera de la agronomía argentina y son impulsados por la Asociación Civil Mujeres Rurales Argentinas, con el objetivo de visibilizar el trabajo de las mujeres en las distintas actividades del ámbito rural.

Una historia familiar que arrancó en 1977

Chacra Don Pino tiene raíces que se remontan a 1977, cuando los suegros de Ruiz iniciaron el emprendimiento familiar. La productora recordó especialmente a Pino Dierico, un inmigrante italiano que se radicó en la Patagonia y armó allí su vida familiar y laboral.

Hoy ella y su marido, Alberto, continúan ese legado y trabajan para ampliar la producción. La actividad incluye hortalizas, cultivos de hoja, frutillas, árboles frutales y elaboración de dulces artesanales, con la apuesta de sumar valor a lo que producen.

Jubilada de la docencia, Ruiz se involucró cada vez más en la chacra y sigue formándose: actualmente estudia una tecnicatura en cultivos intensivos en la Universidad Nacional de Mar del Plata y mantiene vínculos con otros productores y organizaciones del sector.

También remarcó la importancia del acompañamiento técnico y de las políticas que permitan acceder a la tierra y desarrollar huertas. Para ella, ampliar la cantidad de productores es una condición necesaria para fortalecer la producción local y avanzar hacia una mayor soberanía alimentaria.

Al cierre de la entrevista, destacó la respuesta de la comunidad a los productos de Chacra Don Pino y adelantó que esperan continuar con la producción de rúcula, lechuga, espinaca y acelga. Su objetivo, sostuvo, es acercar alimentos saludables a los vecinos y alentar a más personas a cultivar, incluso en espacios pequeños.

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