Compró un celular por $200.000 y resultó ser robado: la insólita entrega que complicó al vendedor
Una mujer compró un celular robado por $200.000 sin saberlo. Cuando la policía tocó su puerta, la entrega voluntaria destapó una investigación que apunta a un sospechoso conocido en el barrio.
Una mujer de 42 años compró un teléfono que había sido denunciado como robado, pero su buena fe terminó en una entrega voluntaria que ahora tiene a la policía tras los pasos del verdadero sospechoso. El caso, que comenzó como un simple hurto, destapó una cadena de eventos que dejó a todos sorprendidos.
El origen del misterio
Todo empezó cuando M. G. C. denunció la sustracción de su celular. La Sección Robo y Hurtos de la Comisaría 59° tomó cartas en el asunto y, con la intervención de la fiscalía, inició una investigación que incluyó análisis de cámaras de seguridad y tareas de campo en la zona del hecho.
Las imágenes captadas por los registros fílmicos fueron clave. En ellas, los investigadores observaron a un hombre conocido circulando por el lugar donde ocurrió el ilícito. Ese dato encendió las alarmas y los llevó a profundizar la pesquisa.
El dato que cambió todo
Las entrevistas a vecinos del barrio Juan Felipe Ibarra resultaron fundamentales. Los testimonios aportaron características precisas del sospechoso y permitieron avanzar con la causa. Pero lo que encontraron después superó cualquier expectativa.
Los efectivos llegaron hasta un inmueble en calle Oncativo, donde entrevistaron a una mujer de 42 años. La vecina, sin saberlo, tenía en su poder el aparato robado. Según su relato, lo había comprado una semana antes a un hombre conocido por la suma de 200 mil pesos.
Lejos de oponer resistencia, la mujer realizó una entrega voluntaria del dispositivo. Se trataba de un Xiaomi Redmi 14 de color oscuro, que quedó secuestrado preventivamente para continuar con las actuaciones correspondientes.
¿Qué pasará con el vendedor?
El celular ya fue trasladado a la base de la Comisaría Comunitaria N° 59. Mientras tanto, las autoridades no bajan los brazos y continúan con las tareas investigativas para determinar la participación del sospechoso en el hecho.
¿Se tratará de un simple vendedor desprevenido o de un eslabón en una cadena de robos? Lo cierto es que este caso dejó en evidencia lo fácil que es comercializar objetos robados en el barrio.