Compró una casa container por redes y la Justicia le dio la razón a la empresa: el detalle que no leyó
Pagó 46 mil pesos de adelanto y firmó un contrato sin leer la letra chica. Cuando reclamó la casa, la Justicia le dio la espalda y encima le pasó la factura de los abogados. El insólito motivo que la dejó sin vivienda y con deuda.
Una vecina de Bahía Blanca invirtió sus ahorros en una casa container para un terreno en Epuyén, pero nunca recibió la vivienda. Lo que siguió fue una batalla judicial que terminó con un fallo en contra: no solo perdió el juicio, sino que también deberá pagar las costas del proceso.
El caso comenzó en noviembre de 2020, cuando la mujer contactó por redes a una empresa dedicada a la importación de contenedores marítimos adaptados para vivienda. Según su relato, cerró un acuerdo telefónico que luego se formalizó en un contrato escrito.
Las condiciones eran claras: un adelanto de 46.000 pesos y 120 cuotas variables, con la posibilidad de recibir la casa en la cuota 12. Sin embargo, lo que no estuvo tan claro fue la letra chica que la propia compradora firmó sin leer.
¿Por qué nunca le entregaron la casa?
En marzo de 2024, la mujer demandó a la firma ante el Juzgado en lo Civil y Comercial N° 8 de Bahía Blanca, a cargo de Darío Jorge Graziabile. Su reclamo: la empresa nunca le hizo entrega de la vivienda.
Pero los abogados de la compañía respondieron con una defensa contundente: la clienta había incumplido al menos dos cláusulas del contrato. No había abonado los gastos del flete ni había dejado el terreno listo para recibir el container.
El fallo citado por el juez detalla que la entrega estaba pactada para el 30 de agosto de 2023, pero la compradora debía tener hechos los pilotes en el terreno 15 días antes y hacerse cargo del saldo del flete. Nada de eso ocurrió, o al menos no quedó registrado.
“De la prueba producida, no existe una sola constancia por la cual la actora le haya manifestado a la demandada que había cumplido su obligación”, sostuvo Graziabile en su resolución.
La palabra de los testigos y la confesión
El magistrado fue más allá y cuestionó la credibilidad de los testigos presentados por la mujer. Según el expediente, todos tenían un conocimiento minucioso de las alegaciones de la demanda, algo que el juez consideró poco verosímil.
“Afirman que vieron el contrato, que saben que no fue cumplido, que vieron los pagos, que conocieron las llamadas de WhatsApp, que fueron a la escribanía, que se enviaron cartas documento y hasta que se construyeron los pilotes. No me explico cómo pudieron ver todo eso”, ironizó en el fallo.
Además, el juez apuntó contra la actitud de la demandante en las cartas documento que envió: “Se despreocupa del flete a su cargo y con una excusa se lo adjudica a la demandada, tema que en la demanda no ha merecido una sola línea”.
Finalmente, Graziabile hizo referencia a la confesional de la mujer, donde quedaron expuestas “excusas ajenas a la buena fe contractual”.
El resultado: la demanda fue rechazada y la compradora deberá hacerse cargo de los gastos del juicio. Una decisión que deja una enseñanza clara sobre la importancia de leer cada cláusula antes de firmar.