Compró una isla abandonada a los 27, vivió 22 años en soledad y hoy es un santuario natural
Una mujer de 27 años compró una isla abandonada de 7 hectáreas en 1964 y se mudó sola. Vivió allí 22 años, pero lo que hizo después cambió el destino del lugar para siempre.
En 1964, Jane Sewall tenía 27 años y decidió comprar una isla abandonada de 7 hectáreas frente a la costa de Maine. Se mudó sola, construyó una casa y vivió allí durante más de dos décadas. Hoy, ese lugar es una reserva natural para la vida silvestre.
De refugio personal a santuario natural
Cuando Sewall llegó a Witch Island, la propiedad estaba en el abandono y las construcciones habían sido vandalizadas. Ordenó quemar la antigua casa de verano y la caseta para botes, y levantó su propia vivienda en el extremo sur. Durante 22 años, se dedicó a cuidar el entorno: colocó carteles para advertir a los visitantes y pidió respeto por los árboles, evitando fogatas y daños.
La isla ya tenía una historia singular. En el siglo XIX, Anna Loomis, actriz y clarividente conocida como Grace Courtland, se hizo famosa por sus supuestas predicciones financieras y por recibir visitantes en su cabaña entre los abedules. Su apodo, “la bruja de Wall Street”, terminó bautizando el lugar como Witch Island.
La donación que la convirtió en reserva
En 1983, Sewall donó un tercio de la isla al Maine Coast Heritage Trust. Tres años después, transfirió el resto a la Maine Audubon Society para que se convirtiera en un santuario de vida silvestre. Finalmente, en 2019, la gestión pasó al Coastal Rivers Conservation Trust (CRCT).
¿Qué se puede hacer hoy en Witch Island?
Actualmente, la isla permanece deshabitada. Los visitantes pueden llegar en kayak tras recorrer unos 800 metros y explorar dos senderos principales: uno hacia el este, con miradores, y otro hacia el oeste. En el lado norte, cerca de la playa, se ven antiguos nidos de águilas y restos de la residencia de verano de la familia Chittenden, como escaleras de piedra y un viejo embarcadero.
El CRCT invita a hacer picnics en la playa sur o en las rocas del extremo este, y a estar atentos para avistar aves costeras, águilas pescadoras y águilas calvas. En el extremo sur, la pequeña casa que construyó Jane Sewall sigue en pie, como testigo de su vida solitaria y su compromiso con la conservación.
Cerca del noroeste, una cabaña es utilizada ocasionalmente por el programa Island School de Coastal Rivers, sumando una nueva página a la historia de la isla.