Compró una isla, se negó a vendérsela a Bolsonaro y ahora la justicia falló en su contra
Tenía la isla comprada y una oferta sobre la mesa. Cuando dijo que no, todo se resolvió en los tribunales. Lo que pasó después con la propiedad y la respuesta del senador.
El delantero brasileño Richarlison denunció que el senador y candidato presidencial Flávio Bolsonaro se quedó con una isla privada que había adquirido en Angra dos Reis, en la Costa Verde de Río de Janeiro. La defensa del político rechazó las acusaciones y puso en duda la titularidad del futbolista.
Según trascendió a través del diario O Globo, el atacante del Tottenham compró el terreno entre 2020 y 2021, en plena pandemia de covid, junto a Alencar da Silveira Júnior, por entonces presidente del club América-MG, y Renato Velasco. Richarlison contó que recibió varias ofertas para vender la propiedad, incluida una del propio Bolsonaro, pero se negó a desprenderse de ella.
La acusación del futbolista
“No quería venderle la isla y, entonces, esos tipos se aprovecharon de la situación en los tribunales. Estábamos tramitando el papeleo y decían que tardaría meses o incluso años en resolverse. Bolsonaro y este tal Willer Tomaz [su abogado] fueron allí y, en 24 horas, se apoderaron de la isla. Ahí es donde falló la justicia. Esos tipos se llevaron la isla sin gastar un centavo, que yo sepa. Yo gasté unos 10 millones de reales allí y no recibí nada”, declaró el jugador.
Richarlison pidió que la Policía Federal investigue el caso y manifestó su esperanza de recuperar el dinero invertido. Además, se comprometió a destinar parte de esos fondos a un hospital de su ciudad natal, Nova Venécia, en el estado de Espírito Santo: “Si recupero ese dinero, donaré una parte al hospital de mi ciudad, Nova Venécia, para ayudar al hospital de allí”.
El origen de la disputa
El conflicto se remonta a 2020, cuando una empresa vinculada al futbolista adquirió los derechos de ocupación del inmueble. Luego, la posesión pasó a manos de otra firma asociada a Willer Tomaz. En junio de 2025, el Tribunal Superior de Justicia (STJ) ratificó un fallo a favor de la empresa de Tomaz, y los litigios se cerraron después de que los demandantes desistieran.
La respuesta de la defensa de Bolsonaro
Tras las acusaciones, el abogado de Flávio Bolsonaro le exigió al futbolista que presente en un plazo de 72 horas un documento anterior a julio de 2022 que acredite su vínculo con la propiedad: puede ser una escritura pública, un contrato de compraventa registrado o una inscripción a su nombre en la Superintendencia de Bienes Federales. También le pidió pruebas de los 10 millones de reales que dice haber pagado y advirtió que, si la documentación es válida, devolverá los derechos sin cobrar nada.
“Richarlison nunca fue parte en ningún proceso judicial. La empresa vinculada a él y a su socio Renato Velasco, Sport 70, perdió en todas las instancias, incluso ante el Tribunal Superior de Justicia (STJ), renunció a sus derechos legales en 2025 y declaró en actas judiciales que había pagado 2,6 millones de reales a terceros invasores, sin título de propiedad, y no al propietario registrado del inmueble. La transacción fue objeto de una investigación policial, que se archivó por falta de pruebas de delito”, sostuvo la defensa.