Con 100 alumnos y títulos sudamericanos, el profesor roquense que rompe prejuicios desde la danza

¿Sabías que un profesor de danza urbana de Roca logró títulos sudamericanos y lleva 10 años rompiendo prejuicios? Conocé la historia de Mauricio Lillo y su academia Dancers ML.

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Con 100 alumnos y títulos sudamericanos, el profesor roquense que rompe prejuicios desde la danza
Con 100 alumnos y títulos sudamericanos, el profesor roquense que rompe prejuicios desde la danza

Mauricio Lillo tenía apenas 10 años cuando, desde la vidriera de un estudio de danza, descubrió su verdadera pasión. Hoy, a sus 32, lidera una academia en General Roca que reúne a casi un centenar de alumnos y que, desde el Alto Valle, conquistó escenarios y competencias de nivel nacional e internacional.

La historia de este bailarín y profesor comenzó casi por casualidad. Tras pasar por el fútbol y otros deportes, decidió acompañar a su hermana, un año mayor, a sus clases de danza. Lo que vio desde afuera lo cautivó para siempre. “La danza te cambia muchísimo, lo pude experimentar en mí y hoy es lo que predico a mis alumnos”, sostuvo en diálogo con ANR.

No fue una decisión sencilla. De hecho, reconoce que fue su hermana quien le dio el empujón definitivo para animarse a dar el paso. Con el apoyo de su madre, el fútbol quedó atrás y comenzó un proceso de descubrimiento personal y artístico que le brindó herramientas que trascendieron lo coreográfico.

El salto a Dancers ML

Durante sus primeros años, Mauricio trabajó como dependiente mientras se formaba. Pero poco a poco empezaron a surgir propuestas vinculadas a la danza, incluso oportunidades en el exterior y en temporadas de invierno. Fue recién después de cinco años como profesor que decidió crear su propio espacio: Dancers ML.

El inicio fue modesto: apenas siete alumnos, muchos de ellos amigos o conocidos. Al mes siguiente ya eran 12 y el crecimiento no se detuvo hasta llegar a los casi 100 estudiantes actuales. Sin embargo, el contexto económico es un factor que condiciona: “Tomar clases de danza es un presupuesto y es un privilegio poder invertir en eso”, expresó.

Más que pasos: contención y apoyo

El acompañamiento familiar fue clave, tanto en su propia historia como en la de sus alumnos. Mauricio recordó que en más de una ocasión becó o ayudó económicamente a estudiantes que atravesaban dificultades. “No te hace más rico una cuota más o una menos”, afirmó, y destacó la satisfacción de ver a algunos de esos bailarines continuar carreras artísticas.

Como bailarín varón, también enfrentó prejuicios. En una época en la que pesaba la idea de que “los varones no bailan”, encontró en su familia un respaldo fundamental. “Mi hermana fue la persona que me dio el empujón en ese momento para que yo me animara”, recordó.

Un espacio para todas las edades

Hoy Dancers ML, ubicado sobre calle Irigoyen, trabaja con reggaetón, hip hop y urbano, aunque incorporó otros estilos. Recibe desde niños de 5 años hasta adultos mayores; la alumna más grande tiene 57 y el grupo Queens reúne a adultos de entre 30 y 40. Mauricio asegura que la actividad está cada vez más lejos de los viejos prejuicios sobre género, cuerpo o edad.

Para él, el salón de danza es un espacio de libertad y contención. “Conozco el nombre y apellido de cada uno, sé parte de sus historias y con tanto tiempo que pasamos juntos puedo detectar cuándo alguno está atravesando una situación difícil”, confesó.

Competencias y viajes autogestionados

Desde 2018, el estudio participa en certámenes como el de Flavio Mendoza, valorado por su carácter federal. Pero lo que más destaca es el valor social: gracias a la danza, sus alumnos viajaron, conocieron otras ciudades y vivieron experiencias únicas. Los viajes son autogestionados, con bingos, rifas y ferias de ropa organizadas por las familias.

Ese esfuerzo permitió que bailarinas de Roca llegaran a escenarios como el Broadway, el Gran Rex o Tecnópolis. Y en lo personal, Mauricio consiguió títulos sudamericanos en reggaetón y free dance, compitiendo con representantes de Uruguay, Brasil y Chile. “Pasar de estar acá tomando clases y de repente estar bailando en el Broadway, en el Gran Rex o en Tecnópolis es una locura”, contó.

El futuro: una gala para celebrar

Con diez años de trayectoria, el objetivo inmediato es la muestra de fin de año, que tendrá una propuesta especial: una gala con show, cena y fiesta para toda la comunidad del estudio. Los preparativos ya comenzaron y la idea es concretarla hacia el cierre del año, una vez finalizadas las competencias.

A quienes se acercan por primera vez, Mauricio les recomienda una clase de prueba. Remarca que no hay requisitos de edad, género, cuerpo ni experiencia previa: el aprendizaje es progresivo y las dificultades iniciales forman parte del proceso. “Vengan y sanen sus heridas acá adentro”, es una de las frases que repite a sus alumnas, convencido de que la música tiene el poder de transformar el ánimo.

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