Con 98 paneles en el techo, una empresa pampeana pasó de pagar $3,5 millones a $450.000 de luz
Tres empresas pampeanas se animaron a generar su propia electricidad y ya miden el resultado en la factura. Una de ellas pasó de pagar $3,5 millones por mes a $450.000, pero no es la única: los números que dejaron los paneles en cada caso.
Tres firmas de La Pampa probaron qué pasa cuando se instalan paneles solares para producir su propia electricidad y los resultados ya se miden en millones de pesos de ahorro. Las experiencias de Distribuidora San Bautista, el Hotel Rural La Pampeana y ADVANCE muestran cómo el autoconsumo cambia la ecuación de costos en actividades productivas muy distintas.
El Régimen de Generación Distribuida provincial, vigente desde hace cinco años, habilita a los usuarios a generar energía para consumo propio y a inyectar los excedentes a la red, con lo que se reduce el gasto en la factura eléctrica. La generación distribuida funciona como complemento de la red de distribución.
En paralelo, el Programa Federal de Gestión Energética y Ambiental del Consejo Federal de Inversiones (CFI) aporta asistencia técnica y opciones de financiamiento para optimizar el uso de la energía e incorporar fuentes renovables.
Un programa con 35 empresas asistidas
En una primera etapa, el programa brindó asistencia técnica a 35 empresas pampeanas y siete proyectos avanzaron en la incorporación de energías renovables: Gonzalo Hortalizas, de Toay; Frigorífico El Diamante, de Winifreda; Aberturas Ricardo Juan, de Santa Rosa; Hotel La Pampeana, de Sarah; Distribuidora San Bautista y Productos Pampeanos, estas últimas de General Pico.
Esas firmas fueron reconocidas durante la primera Jornada Provincial de Energías Renovables por sus avances en generación renovable. La iniciativa se enmarca en el Plan Estratégico de Energía que impulsa el gobernador Sergio Ziliotto, con el objetivo de que el acceso a la tecnología se traduzca en mejoras concretas para el desarrollo productivo.
San Bautista: compró menos electricidad aunque consumió más
La Distribuidora San Bautista, radicada en el Parque Agroalimentario de General Pico y con actividad desde 1988, tiene una instalación de 105,4 kWp que opera desde abril de 2026. Entre junio y agosto, el sistema evitó la compra de 14.279 kWh, lo que equivale a un ahorro estimado superior a los $3 millones, y además inyectó 4.809 kWh de excedentes a la red.
El impacto se ve en la comparación interanual: la empresa ahorró el 21% de su consumo energético respecto del año anterior, cuando todavía no contaba con la instalación. En el trimestre compró un 17,9% menos de electricidad que en el mismo período de 2025, pese a que su consumo total creció un 3,5%. La generación propia le permitió cubrir esa mayor demanda sin ampliar las compras a la red.
La Pampeana: el ahorro paga el crédito
El Hotel Rural La Pampeana, con más de 20 años en la localidad de Sarah, sumó 36 paneles gracias a un crédito del CFI gestionado con el acompañamiento de la Secretaría de Energía y Minería. El sistema fotovoltaico tiene una potencia de 21,24 kWp y funciona desde octubre de 2025.
Según el establecimiento, en temporada baja la electricidad tomada de la red cayó de unos 3.800 a 1.600 kWh mensuales, una reducción cercana al 58%, con un ahorro mensual de aproximadamente $800.000. Sus responsables señalan que ese ahorro alcanza para afrontar el costo del equipo, financiado a cinco años.
Para el verano proyectan bajar de hasta 8.000 a unos 2.600 kWh mensuales por el mayor aprovechamiento del sistema. Esa previsión deberá contrastarse con los consumos efectivos de la temporada.
ADVANCE: de $3,5 millones a $450.000 por mes
ADVANCE, dedicada a la construcción inteligente y ubicada en la ciudad capital, puso en marcha 98 paneles en febrero de 2026, con una potencia instalada de 56,16 kWp. La empresa informó que su gasto eléctrico mensual pasó de aproximadamente $3,5 millones a $450.000 en las condiciones operativas más favorables.
El sistema se dimensionó según el consumo anual de la firma, con una cobertura estimada de hasta el 80% de la demanda energética. El financiamiento del CFI permite estructurar inversiones cuyas cuotas pueden pagarse con el ahorro que genera el propio sistema de generación.
Qué buscan medir con el seguimiento
El seguimiento de estos proyectos apunta a identificar cuánto de su consumo cubren con energía propia, cómo repercute la instalación en sus costos y qué oportunidades abre para cada actividad.
Las tres experiencias comparten un resultado: producir energía propia reduce los costos operativos. La combinación de diagnóstico técnico, financiamiento y una política pública orientada al sector productivo local convierte ese ahorro en una herramienta para sostener inversiones y mejorar la competitividad y la eficiencia de los procesos.
Los casos también muestran la importancia de dimensionar el equipo según los consumos de cada empresa y de contar con un financiamiento con condiciones específicas que acompañe la decisión de invertir.