Con carteles en la costa, los pescadores de Comodoro no saben dónde tirar las redes
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Con carteles en la costa, los pescadores de Comodoro no saben dónde tirar las redes

La marea roja no prohíbe tirar redes desde la orilla, pero los pescadores de Comodoro igual no encuentran dónde hacerlo: carteles, playas cerradas y ni una respuesta municipal. La advertencia de Toledo sobre las 100 familias que viven del sector.

Javier Toledo, referente del sector, denunció que las playas cerradas y la falta de señalización clara dejan sin trabajo a entre 80 y 100 familias que viven de la pesca artesanal en Comodoro Rivadavia. La advertencia la hizo en diálogo con el programa "Buen Día Comodoro" de SETA TV, donde cuestionó las restricciones que rigen en distintos puntos de la costa.

El reclamo no es nuevo, pero se profundizó en los últimos meses. Según Toledo, a las dificultades históricas de acceso a La Herradura y El Faro se sumaron prohibiciones en Stella Maris, sectores de Kilómetro 3 y la zona de la compresora, cerca de Restinga. En algunos casos hay carteles que limitan las actividades; en otros, ni siquiera existe una señalización clara.

"Lamentablemente hoy nos encontramos con que hay varias playas que están cerradas y no tenemos acceso. A nosotros nos están atando de pies y manos. El acceso al trabajo es primordial para cualquier ciudadano para poder mantener a su familia", sostuvo el referente.

Qué se puede hacer y qué no con la marea roja

Toledo buscó marcar una diferencia clave: la veda por marea roja no alcanza a toda la pesca artesanal. La presencia de toxinas afecta a quienes recolectan especies filtradoras como almejas, mejillones, cholgas, vieiras y navajuelas, cuyo consumo puede tener consecuencias graves para la salud. Pero la pesca con redes desde la costa no está alcanzada por esa restricción.

"Pero pescar sí se puede. El problema es cómo podemos pescar si nos pusieron carteles por todas las costaneras y por todos lados y no podemos trabajar en ningún lado", se quejó.

El referente apuntó contra la falta de respuestas de las autoridades municipales y reclamó que se diferencien las actividades que pueden seguir desarrollándose de aquellas que realmente representan un riesgo sanitario. También mencionó un presunto derrame de combustible frente a la costanera local y cuestionó la falta de controles y de criterios uniformes para restringir el acceso a la costa.

De qué vive el sector: pulperas, rederos y pescadores de orilla

El impacto económico es el corazón del reclamo. Toledo estimó que entre 80 y 100 personas trabajan y viven a diario de la pesca artesanal en Comodoro Rivadavia. Son hombres y mujeres con distintos roles: pulperas, rederos de costa y pescadores que tiran las redes desde la orilla. Muchos pertenecen a familias de barrios como Stella Maris, San Martín, Pietrobelli, Kilómetro 8, Standard Norte y Diadema.

Las dificultades logísticas agravan la situación. A diferencia de otros sectores que cuentan con vehículos preparados y embarcaciones, muchos trabajadores se movilizan en colectivo o a pie, cargando sus redes y herramientas.

"Nosotros andamos a pata, vamos en colectivo con nuestras redes cargadas al hombro. Entre nosotros nos juntamos, tratamos de ver si alguien puede pasar a buscar al otro y así salimos a pescar. Muchas veces juntamos de a poquito para la nafta y salimos entre tres o cuatro", relató Toledo.

Al terminar la jornada, limpian el pescado y lo venden fresco a los vecinos. De esa venta sale el ingreso que sostiene a sus familias. Por eso, la imposibilidad de llegar a las playas equivale a perder oportunidades laborales de manera directa.

Proyectos que no avanzaron y la concentración de beneficios en Caleta Córdova

El referente aseguró que desde hace años presentan notas y proyectos para mejorar las condiciones de trabajo, pero no obtuvieron respuestas concretas. Recordó que unas 25 o 30 familias participaron durante tres años de capacitaciones en la Agencia Comodoro Conocimiento, donde aprendieron armado de redes y otras alternativas para la actividad.

En 2023 conformaron la Federación de Pescadores Recolectores Artesanales del Atlántico Sur, con el objetivo de impulsar proyectos de acuicultura, maricultura y piscicultura, además del cultivo de mejillones y la instalación de trampas para pulpos y centollas. Según Toledo, esos proyectos no pudieron avanzar.

El malestar también pasa por la distribución de permisos y recursos. Toledo consideró que hay una concentración de beneficios en Caleta Córdova en detrimento de los trabajadores de otros barrios de Comodoro.

"Nosotros no queremos pelear con Caleta Córdova ni con sus pescadores. Solamente queremos trabajar. No queremos que nos pongan trabas todo el tiempo por capacitarnos y formarnos", afirmó.

El cierre de su testimonio fue duro: "Estamos en un estado totalmente de abandono y lamentablemente el que siempre termina perjudicado es el vecino y el trabajador. No sabemos a quién recurrir porque nadie nos quiere atender".

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