Con el agua hasta el cuello en Itatí: la familia que tuvo que elegir qué muebles salvar
En Itatí el agua les entró a las casas y una familia tuvo que decidir qué muebles salvar. Pero hay algo más que los tiene atrapados: el miedo a dejar la vivienda sola. Lo que contaron los vecinos.
La crecida del río Paraná no da respiro en Itatí, Corrientes, y el agua ya se metió dentro de las viviendas. Una familia mostró cómo convive con los ambientes anegados y las pocas pertenencias que logró rescatar, apiladas en la planta alta.
El nivel del agua comenzó a descender, pero la última medición oficial marcó 8,16 metros, todavía por encima del nivel de evacuación establecido en 7,25 metros. La marca en las paredes y los ladrillos deja ver hasta dónde llegó la crecida.
“Esto es un desastre”
Así resumió una de las vecinas la situación que atraviesa el barrio. El agua cubrió el baño, el lavarropas, la cocina y parte de los muebles. Antes de que la inundación avanzara, la familia subió camas, colchones, el televisor y otros objetos a la planta alta para intentar salvarlos.
No alcanzó para todo. La heladera quedó rodeada de agua pese a que habían colocado un pallet para elevarla. Otros elementos quedaron flotando o directamente sumergidos.
La familia vive en esa casa desde hace diez años y asegura que nunca había pasado por una situación de esta magnitud. En 2023 también hubo inundaciones, pero el agua se había quedado en la calle y no había entrado a la vivienda.
“Uno hace su casa con mucho esfuerzo, entre todos nos ayudamos para poder tener, pero así estamos”, lamentó una vecina de 58 años. Pese a las pérdidas, la familia intenta quedarse en la propiedad y refugiarse en la planta alta.
El miedo a los robos
A la angustia por los daños materiales se suma el temor a dejar las casas vacías. Los vecinos contaron que hubo robos en la zona durante la inundación y que, por eso, algunos prefieren permanecer en sus viviendas aunque no tengan luz y la planta baja esté bajo el agua.
Según relataron, en una casa cercana entraron a robar cuando sus ocupantes no estaban. También denunciaron que escucharon disparos durante la noche.
La familia aseguró que recibió poca asistencia. Reconoció que la Municipalidad ayudó en los primeros días a algunos vecinos que debieron evacuar, pero afirmó que después tuvieron que arreglarse con sus propios recursos y con la ayuda de familiares y amigos.
La situación también complica las tareas cotidianas: no pueden usar el baño ni los electrodomésticos con normalidad y todavía no saben cómo van a recuperar las cosas que quedaron bajo el agua. “Cuesta, pero no se puede con la naturaleza”, expresó uno de los vecinos.