Con el río alto y las compuertas cerradas, Vialidad admite que lo peor todavía no llegó
¿Qué pasa si el río Paraná vuelve a crecer justo cuando lleguen las lluvias de diciembre? Vialidad Provincial ya puso fecha a la obra clave y explicó por qué el sistema resistió esta vez.
El subadministrador de Vialidad Provincial, Gustavo De Martini, hizo un balance del operativo desplegado durante la última tormenta que azotó al Chaco y dejó una advertencia: el sistema resistió esta vez, pero las lluvias más duras todavía no llegaron.
"Estamos fuertes, el Comité de Emergencia está muy organizado con todas las jurisdicciones de la provincia y estamos enfrentando esta situación con mucha organización y mucha seriedad", subrayó el funcionario.
Para De Martini, el temporal fue "una prueba" para todos los organismos que intervienen en el fenómeno climático. Y el escenario no era el más favorable: el río Paraná se encuentra alto, por lo que las compuertas permanecen bajas y el sistema trabaja a fuerza de bombeo.
Una lluvia más intensa de lo previsto
"Nos encontró con una lluvia más intensa de lo que esperábamos. Pero nuestros equipos estuvieron desde las 4 o 5 de la mañana trabajando", relató De Martini, que recorrió la calle durante el operativo.
El funcionario destacó el rendimiento de la limpieza del canal de Soberanía, ejecutada tiempo atrás. Según explicó, con una lluvia similar y las compuertas arriba, la avenida Mc Lean y Soberanía se cortaba y el agua rebalsaba en esa zona. Esta vez, con el bombeo funcionando, el canal llegó al límite pero no desbordó sobre la avenida.
"El plan es sacar 100 mil m3 de suelo del lado compensador y llevamos sacado 30 mil. Pudimos ver que fue efectivo, que estuvo bien el cálculo que hicimos", afirmó. La tormenta dejó unos 60 milímetros, con registros de hasta 65 mm en un pluviómetro de la zona sur.
De Martini también mencionó un buen escurrimiento en la laguna Arguello y en Puerto Vilelas, aunque reconoció que en este último punto "las zonas bajas tienen los problemas de siempre".
"Estamos trabajando en toda el área metropolitana para enfrentar y para ver qué no estaba tan bien y qué podemos mejorar para poder enfrentar situaciones que van a ser peores", anticipó.
La cuenta regresiva hasta fines de noviembre
Sobre el canal de Soberanía, remarcó que "no desbordó como otras veces" y que resta retirar 70.000 m3 de suelo para completar el proyecto, con plazo previsto para fines de noviembre.
La fecha no es casual: diciembre, enero, febrero y marzo concentran las lluvias de mayor intensidad. Y a eso se suma una preocupación adicional.
"Sabemos que van a venir y que en este momento creemos que puede llegar a estar el río alto, que eso es lo que nos preocupa. Si no fuera necesario cerrar las compuertas, no tendríamos problema. Ya como está limpio el canal, eso trabajaría muy bien, pero el proyecto fue así: limpieza de canal, ampliación del lago para la situación de río alto", detalló.
El socavón que no fue: qué pasa en Barranqueras
Consultado sobre las versiones que circularon en redes sociales acerca de un socavón en el dique de Barranqueras, De Martini fue categórico: "Son todas noticias de redes sociales".
"Yo al menos no vi ningún ingeniero hablando del tema. Vi a un concejal que tengo entendido que no es profesional de la ingeniería. Vi a un geólogo que no es un profesional de la ingeniería que sepa de estructuras de hormigón", cuestionó.
El funcionario aclaró además que lo que existe en la intersección del río Negro con el Paraná no es un dique sino una obra de control, cuya función es impedir que el Paraná ingrese a la ciudad. El sistema opera cuando el río está alto: se bajan las compuertas y 14 bombas evacuan el agua del recinto del río Negro. En Laguna Blanca, precisó, ya se cortó el paso y el agua no llega.
"Toda esta zona, las 14 bombas que tenemos sirven para bajar el río a la cota que está ahora", explicó.
Respecto de los socavones, precisó que no se producen en la obra de control sino en el suelo, a lo largo de todo el tramo de la defensa del Gran Resistencia, protegida por un anillo de tierra y arena. "Entra el agua, se produce una erosión, se va a suelo. Nosotros desde el mes pasado, hace dos meses, con Vialidad Provincial en coordinación con el APA, hicimos la reparación de eso", sostuvo.
Lo que ocurrió en la zona fue que, al subir el Paraná y trabajar por bombeo, las vibraciones aceleraron el proceso: ese suelo cedió más rápido. "Pero es suelo nomás, no es un problema de la estructura. Es distinto el terraplén que la obra de control", cerró.