La lluvia les complicó el tendido a miles de jujeños y muchos ya no saben dónde colgar la ropa: los que tienen lavarropas propios pero ningún patio posible están recurriendo a un servicio que se multiplicó en las últimas semanas. Cuánto creció y qué pasa con los tiempos de entrega.
La humedad y las precipitaciones que se vienen sosteniendo en Jujuy desde hace semanas les complicaron la vida a los vecinos a la hora de secar la ropa, y muchos optaron por una salida que no depende del clima: llevar las prendas a una lavandería.
Así lo confirmó la encargada de un local de la capital jujeña, que en diálogo con Canal 4 dio una cifra contundente sobre el movimiento de las últimas semanas.
"Sí, bastante. Subió un 50% la demanda en estas semanas", aseguró la trabajadora, que atribuyó el salto directamente a las condiciones del tiempo.
Lavarropas propio, pero sin patio para tender
El fenómeno no responde a que los jujeños hayan dejado de lavar en casa. Según explicó la encargada, una buena parte de los clientes tiene su propio lavarropas, pero no cuenta con un espacio al aire libre donde colgar la ropa.
"Por ahí la gente tiene el lavarropa en la casa y como no tiene patio entonces trae para el secado", comentó.
Con las lluvias constantes, el secado se transformó en el servicio más pedido del establecimiento. Es la alternativa para quienes necesitan las prendas listas sin esperar a que el tiempo mejore.
El resultado se nota también en los tiempos: hoy los pedidos demandan entre tres y cuatro días para estar completos.
Qué se puede llevar y qué no
La encargada precisó que los valores que manejan corresponden a prendas livianas: remeras, camisas, pantalones y toallones. Todo se ajusta a la capacidad de carga de los equipos, para que el lavado salga bien.
Además de los nuevos clientes que llegaron por la lluvia, el local conserva su clientela de siempre. Entre ellos, la trabajadora mencionó a hombres que se acercan cada semana con sus bolsas de ropa.
Secador de pelo, caloventor y paciencia: las estrategias de los vecinos
El noticiero también salió a la calle para preguntar cómo se arreglan los jujeños cuando no pueden tender al aire libre. Las respuestas mostraron un abanico de ingenio doméstico.
"Esa pregunta hoy día es muy complicada de responder. Me pasó que sequé la ropa adentro, en el comedor, y había mucha humedad. También usé el secador de pelo", contó una vecina.
Otra persona explicó que recurre a un caloventor con un accesorio especial para secar las prendas. En algunos hogares, en tanto, la solución pasa por un secarropas eléctrico.
Los que no tienen esos artefactos apelan a la paciencia: cuelgan la ropa bajo techo y esperan. "Extendemos bajo techo la ropa, en los lugares que sea. Lleva dos o tres días en secarse", relató uno de los consultados.