Con las lluvias, Paraná se llenó de mosquitos: el objeto del patio que los multiplica
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Con las lluvias, Paraná se llenó de mosquitos: el objeto del patio que los multiplica

Una especialista en vectores urbanos revisó su propio patio y encontró el objeto que casi nadie mira: ahí se cría el mosquito que transmite el dengue. Lo que recomendó hacer con él...

Las lluvias de los últimos días dejaron en distintos barrios de Paraná una imagen que se repite: nubes de mosquitos en plazas, patios y hasta adentro de las casas. La combinación de agua acumulada y temperaturas en ascenso es el combo perfecto para que los insectos se reproduzcan, y por eso los especialistas piden reforzar las medidas de prevención.

El fenómeno tiene una explicación biológica. El agua resulta indispensable para que los mosquitos completen su ciclo de vida y, cuando el termómetro supera los 18 grados, ese proceso puede desarrollarse en apenas una semana. Así lo explicó a UNO Silvina Saavedra, médica veterinaria, especialista en epidemiología y manejo integrado de vectores y plagas urbanas. “El agua es lo que necesitan para completar su ciclo”, señaló.

En el caso del mosquito común, los huevos se depositan sobre la superficie del agua y después atraviesan varias etapas: larva, pupa y finalmente insecto adulto. Con las condiciones ambientales actuales, el ciclo puede completarse en un período de entre siete y 10 días.

Por qué no alcanza con que llueva un día

Las precipitaciones acumuladas durante las últimas semanas, sumadas a los charcos que quedan en cunetas, terrenos y espacios con vegetación, generan el escenario propicio para la proliferación. Por eso, la aparición masiva de mosquitos no responde solamente a una lluvia puntual, sino también al agua que permanece estancada durante varios días.

La especialista advirtió que, además del mosquito común, hay que prestar atención al Aedes aegypti, transmisor del dengue y la chikungunya. A diferencia de otras especies que suelen reproducirse en ambientes abiertos, este mosquito tiene hábitos principalmente domiciliarios y encuentra en los recipientes con agua de las viviendas los lugares ideales para poner sus huevos. “Puede ser una bolsita que me quedó en el patio y que tiene una pequeña acumulación de agua. Ahí también se puede reproducir”, ejemplificó Saavedra.

Baldes, macetas, floreros, recipientes olvidados y cualquier objeto capaz de retener agua pueden convertirse en criaderos. En ese sentido, remarcó que la prevención no debe limitarse al interior de cada casa. La participación de los vecinos y el mantenimiento de los espacios compartidos son fundamentales, porque los mosquitos se desplazan en busca de alimento y de nuevos sitios donde reproducirse. “Si vos en tu casa tenés impecable, pero en la manzana tenés dos o tres casas que tienen algún criadero, efectivamente vas a tener mosquitos también”, advirtió.

Cómo evitar que entren a la casa

Frente a la invasión de insectos dentro de las viviendas, Saavedra recomendó priorizar las medidas físicas antes que recurrir indiscriminadamente a los insecticidas. Una de las herramientas más efectivas es la colocación de telas mosquiteras en puertas y ventanas, porque funcionan como una barrera que impide el ingreso. Según explicó, cuando la casa cuenta con esa protección resulta mucho más sencillo controlar los ejemplares que eventualmente logren entrar.

En caso de usar insecticidas, indicó que deben aplicarse de acuerdo con las instrucciones del producto. Como ejemplo, precisó que se puede pulverizar una habitación cerrada durante unos 10 segundos, mantener la puerta cerrada durante media hora y luego ventilar antes de volver a ingresar.

También mencionó las pastillas termoevaporables como una alternativa para el interior de las viviendas, mientras que los espirales pueden reservarse para espacios exteriores. Sobre estos últimos, señaló que el humo puede resultar irritante para las vías respiratorias. La presencia de mascotas y plantas dentro del hogar obliga además a prestar atención a los productos que se utilizan y a respetar siempre las indicaciones de seguridad.

El recipiente que casi nadie revisa

Uno de los puntos sobre los que la especialista hizo mayor hincapié es la importancia de revisar aquellos lugares que suelen pasar inadvertidos. Las plantas cultivadas en agua, por ejemplo, pueden convertirse en sitios atractivos para las hembras del Aedes aegypti, que son las que pican y transmiten los virus. “Si vos en tu casa tenés un potus en agua, va a venir la hembra, va a colocar los huevos y después automáticamente va a volver a alimentarse”, explicó.

Por eso, recomendó reemplazar el agua de los floreros por arena húmeda o utilizar tierra para las plantas. También aclaró que cambiar el agua todos los días no necesariamente resuelve el problema si no se hace una limpieza adecuada del recipiente, porque pueden quedar larvas adheridas.

La misma atención debe ponerse en las botellas que se usan para recoger el agua de las mangueras de los equipos de aire acondicionado, las bandejas de los dispensadores de agua y cualquier otro recipiente que acumule líquido. “Cualquier recipiente que te quede con agua por más de siete días es un posible criadero de mosquitos”, alertó.

El control de estos espacios resulta especialmente importante porque una hembra infectada puede transmitir dengue o chikungunya a través de la picadura. Saavedra explicó que, después de alimentarse de una persona infectada, el mosquito puede desarrollar la capacidad de transmitir el virus y comenzar a hacerlo aproximadamente siete días después.

En cuanto a la protección personal, recomendó utilizar repelentes respetando la frecuencia de aplicación indicada en cada envase. También aconsejó usar ropa clara y mangas largas, sobre todo cuando se registren casos de dengue, y aplicar el producto en las partes del cuerpo que quedan descubiertas, sin abusar.

¿Fumigar resuelve el problema?

Otro de los errores frecuentes es creer que una fumigación puede resolver por sí sola la presencia de mosquitos. Saavedra insistió en que, si no se impide el ingreso de los insectos a la vivienda, los tratamientos pierden efectividad porque otros ejemplares seguirán entrando.

En determinadas condiciones pueden realizarse tratamientos específicos en interiores, pero deben estar a cargo de personal especializado y acompañarse de medidas preventivas. La especialista también pidió evitar las aplicaciones indiscriminadas, que pueden afectar a otras especies beneficiosas y generar consecuencias sobre el ambiente doméstico.

En el caso de los alacranes, fue todavía más enfática: no recomendó la fumigación como método de control. Explicó que los insecticidas no necesariamente alcanzan a estos animales en sus refugios y que, al alterarlos, pueden provocar que salgan de sus escondites y aumentar el riesgo de accidentes. La colocación de rejillas sanitarias o pequeños tramos de tela mosquitera en los desagües, junto con el sellado de posibles ingresos, constituye una medida preventiva más adecuada.

También aconsejó revisar el calzado antes de colocárselo, evitar dejar ropa en el suelo y mantener las camas alejadas de las paredes. Ante una picadura de alacrán en un niño, indicó colocar hielo en la zona y acudir directamente al Hospital de Niños de Paraná, donde se evaluará la necesidad de administrar antitoxina y mantenerlo en observación.

El aliado natural que come mil mosquitos por hora

En medio de la preocupación por la proliferación de insectos, Saavedra destacó el papel que cumplen los murciélagos en el equilibrio ambiental. Lejos de considerarlos una amenaza, pidió aprender a convivir con ellos y evitar su eliminación. “Cada murciélago puede comer 1.000 mosquitos por hora”, señaló. Explicó que las especies que habitan en la ciudad son mayoritariamente insectívoras y que estos animales contribuyen al control natural de las poblaciones de mosquitos.

La recomendación es no molestarlos ni intentar eliminarlos y, si forman colonias dentro de una vivienda, consultar con especialistas que realicen procedimientos adecuados de exclusión, sin dañarlos.

Con las lluvias y el aumento de las temperaturas, la prevención vuelve a ocupar un lugar central. Revisar los patios después de cada precipitación, eliminar los recipientes que acumulan agua, mantener los espacios ordenados y colocar mosquiteros son acciones sencillas que pueden reducir considerablemente la presencia de estos insectos. La responsabilidad, como recordó Saavedra, empieza en cada casa, pero necesita del compromiso de toda la comunidad.

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