Un taller de Esperanza recibió el llamado y no lo dudó: más de diez operarios trabajaron en el sillón que el Papa usará en Claypole. La madera elegida, las tachas doradas y el detalle que pidieron desde la organización.
Un taller familiar de Esperanza quedó en el centro de una de las visitas más esperadas del año. Mehring Sillas, firma con 73 años de historia en el rubro mueblero, fue la encargada de fabricar el sillón y las dos sillas que usará el papa León XIV en su próxima visita a la Argentina.
El destino de las piezas no es menor: irán al Cottolengo Don Orione de Claypole, el primer lugar al que el pontífice irá a orar. El encargo llegó con sorpresa para toda la planta, según contó su dueño, Gustavo Mehring, en diálogo con el programa Punto Medio (Radio 2).
Un pedido con indicaciones precisas
Desde la organización del evento enviaron primero imágenes de referencia con requerimientos concretos. La idea no era deslumbrar con lujo, sino todo lo contrario.
"Nos pidieron que sea una pieza no tan suntuosa, sino algo simple, pero con características especiales: el tamaño, la pana, la tela que se usa", precisó Mehring sobre el tapizado elegido.
Para la estructura, la firma apostó por una materia prima bien argentina: guatambú, una madera de origen misionero que el fabricante describió como "muy noble para la fabricación de sillas". A eso se sumaron terminaciones hechas a mano, como las tachas color oro viejo con terminación tipo óxido que rodean el asiento.
Más de diez manos en el proceso
Entre el ensamble, el cepillado y el acabado intervinieron más de diez operarios de la planta. La convocatoria cayó de golpe en el taller y generó una mezcla de orgullo y compromiso.
"La verdad que fue una gran satisfacción para nosotros que nos hayan convocado para esta tarea tan linda. También es una responsabilidad muy grande", recordó el dueño sobre el momento en que recibieron el llamado.
El impacto, según contó, excedió lo laboral: "Es una satisfacción muy grande para todos los que formamos parte de la empresa porque significa mucho que el Papa use este producto. Es una cosa inusual, más allá del trabajo también toca la parte espiritual de cada uno".
Una historia que arrancó como taller
Esperanza es uno de los polos muebleros más grandes de la provincia y del país, con peso específico en la producción con madera maciza. Mehring Sillas lleva el apellido de su fundador y ya atraviesa varias generaciones.
"La fundó mi padre hace 73 años, nació como un taller y después fue creciendo con el tiempo", repasó Gustavo.
Las piezas, además, no volverán a Santa Fe. Fueron cedidas de forma gratuita y quedarán para siempre en el Cottolengo: "Van a quedar en el Cotolengo Don Orione, como piezas de museo. Van a quedar enmarcados como donados por la empresa Mehring al Cotolengo Don Orione", cerró el empresario.

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