Con una multitudinaria procesión, la Virgen del Carmen renovó la fe en Goya
¿Sabés qué mensaje dejó el padre Julián Duarte en la fiesta de la Virgen del Carmen? Una invitación que va más allá de la procesión.
La comunidad del barrio Francisco Palau celebró a su patrona con un mensaje que trasciende la fiesta: caminar juntos como Iglesia sinodal. Bajo el lema "Con María del Carmen, Iglesia sinodal, comunión, participación y misión", los festejos patronales se alinearon con el camino pastoral impulsado por la diócesis de Goya.
La jornada comenzó con la tradicional procesión por las calles del barrio, seguida de una emotiva misa presidida por el párroco Boris Escobar Sejas. Concelebraron los sacerdotes Gonzalo Sotelo y Julián Duarte, este último misionero redentorista que durante nueve días predicó con un lenguaje cercano, sencillo y evangelizador, salpicado de ejemplos cotidianos y un sano humor que enganchó a los fieles.
¿Qué dejó la homilía?
El padre Julián Duarte instó a que la novena no terminara con la fiesta litúrgica, sino que se convirtiera en un renovado impulso para seguir caminando como una Iglesia sinodal, en comunión, participación y misión. Destacó que María del Carmen es "Madre, guía y compañera de nuestro camino".
Evocó una frase recurrente del obispo diocesano, monseñor Adolfo Ramón Canecín: "El que quiere llegar lejos no camina solo, sino que camina con sus hermanos y con la Madre que Dios nos ha dado".
Al meditar el Evangelio de Jesús perdido y hallado en el templo (Lc 2,41-52), advirtió sobre el riesgo de vivir la fe solo como costumbre. "Podemos caminar mucho tiempo creyendo que todo está bien y no advertir que hemos dejado a Jesús atrás", expresó.
Recordó la enseñanza del documento de Aparecida: Cristo permanece vivo en la Eucaristía, en la comunidad, en los sacramentos y especialmente en la celebración eucarística. Exhortó a las familias a buscar constantemente a Jesús y a perseverar en la fe, sostenidos por la intercesión maternal de María.
Retomando otra enseñanza de monseñor Canecín, afirmó que María es el modelo del caminar juntos: no se adelanta para mandar, sino que acompaña, sostiene al que se cansa, anima al que duda y enseña el valor de la escucha y la comunión. "Desde el Monte Carmelo, María nos muestra las actitudes esenciales para construir una Iglesia que camina unida y anuncia el Evangelio con alegría", concluyó.