Un barco recién reacondicionado para la pesca del langostino quedó amarrado en Puerto Rawson por decisión de la Justicia, y el dueño de Conarpesa ya avisó que no piensa pagar para liberarlo: qué hay detrás del conflicto que puede dejar la temporada sin esa embarcación.
La Justicia trabó un nuevo interdicto sobre una embarcación del grupo Conarpesa. Se trata del “Don Vicente Vuoso”, un pesquero que había sido reincorporado hacía poco y que llegó desde Necochea a Puerto Rawson para sumarse a la pesca del langostino, según confirmó el presidente de la firma, Fernando Álvarez Castellano.
El directivo no ocultó su enojo. Apuntó contra el abogado Diego Martínez Zapata y contra la jueza en lo civil de Rawson, Amorina Testino, y anticipó que no piensa pagar ninguna multa para destrabar la situación.
“Prefiero que el barco no se mueva”
«Prefiero que el barco no se mueva antes de acceder a pagar», sostuvo el empresario en diálogo con Radio Chubut. Para Álvarez Castellano, la medida sobre esa embarcación en particular busca golpearlo justo donde le duele, porque se trata de un barco que acababa de volver al ruedo tras una millonaria inversión en dólares para mejorar su capacidad de carga y su operatividad.
El titular de Conarpesa fue más allá: aseguró que antes de ceder ante lo que considera una medida extorsiva prefiere mantener el barco amarrado durante toda la temporada. Incluso deslizó la posibilidad de avanzar con una convocatoria de acreedores para disolver Agropez, en lugar de seguir afrontando lo que describió como un festival de demandas que solo alimenta la industria del juicio.
El audio de los cajones de langostino
En la entrevista, al empresario le hicieron escuchar un audio propio en el que da instrucciones a un responsable de recursos humanos de la compañía. En la grabación se lo oye indicar que los capitanes y contramaestres que acepten cajones de un peso menor a los 18 kilos sean desembarcados.
Ese material fue aportado por el abogado Martínez Zapata como prueba de una transgresión a la normativa, que establece que los cajones no pueden superar los 17 kilos. Álvarez Castellano rechazó de plano esa lectura: según su versión, el audio no representa una prueba de nada.
Lejos de moderarse, el presidente de Conarpesa trató de «estúpido» e «imbécil» al letrado, a quien ubicó como el artífice de varias demandas que habría ganado en su contra. También consideró insólito que el abogado represente al mismo tiempo a empresarios y a trabajadores, y lo comparó con los versos de Quevedo sobre el rey palomo: «yo me lo guiso y yo me lo como», en alusión a que estaría de los dos lados del mostrador.
La foto de los 30 kilos
Para reforzar su postura, el empresario envió fotos de un cajón de langostinos que supera los 30 kilos. Atribuyó esa imagen a otra empresa que no quiso identificar y sostuvo que así se comprueba que existen excesos mucho más notorios que nadie se encarga de señalar, como los que se dan en la flota artesanal.
