Condena efectiva para una pareja que admitió vender droga en un barrio de la Capital
Una denuncia anónima los delató. ¿Qué encontró la policía en la casa del barrio 8 de Abril que llevó a una pareja a admitir su “trabajo” y recibir condenas efectivas? Los detalles del operativo.
Una denuncia anónima desencadenó un operativo que terminó con dos condenas firmes por narcotráfico. La Justicia de Control y Garantías, a través de un juicio abreviado, impuso penas de prisión efectiva a una pareja que reconoció dedicarse a la venta de estupefacientes desde su vivienda.
La fiscal de la Unidad de Lucha contra el Narcotráfico, Virginia Abrate, llegó a un acuerdo con las defensas de Daiana Farías y Gabriel Di Santo. Ambos fueron condenados por el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, un hecho que atenta contra la salud pública.
Como resultado del acuerdo homologado por el juez Raúl Améstegui, Farías recibió una pena de cuatro años y dos meses de prisión efectiva. Su pareja, Gabriel Di Santo, fue condenado a una pena mayor: cuatro años y seis meses de prisión efectiva.
¿Cómo comenzó la investigación?
Todo partió de una llamada anónima. El 8 de septiembre de 2025, la Fiscalía recibió una denuncia que señalaba la presunta venta de drogas en una casa de la calle Mateo Pereyra, en el barrio 8 de Abril de la ciudad Capital.
Con esta información en mano, personal de la división Drogas Peligrosas inició tareas de investigación y vigilancia en la zona. Los agentes lograron corroborar movimientos sospechosos y constantes en la vivienda, compatibles con la actividad de comercialización de sustancias prohibidas.
El allanamiento y lo incautado
Con las pruebas reunidas, el Ministerio Público Fiscal solicitó una orden judicial. Finalmente, el 9 de octubre de 2025, se ejecutó un allanamiento en el domicilio investigado.
El operativo fue contundente. Dentro de la vivienda, los efectivos secuestraron evidencia clave: cocaína ya fraccionada en pequeños envoltorios listos para la venta, además de más cocaína compactada. También se incautaron herramientas del narcotráfico: balanzas de precisión, recortes de nailon utilizados para el fraccionamiento y varios teléfonos celulares.
Además, los policías encontraron una suma importante de dinero en efectivo, que según la investigación, estaría directamente vinculada a los ingresos generados por la actividad ilícita.
El reconocimiento que selló la condena
Frente a la evidencia física recolectada durante el allanamiento, los acusados optaron por reconocer los hechos. Tanto Daiana Farías como Gabriel Di Santo admitieron ante las autoridades que se dedicaban a vender droga, lo que en sus propias palabras era su “trabajo”.
Este reconocimiento, sumado al material secuestrado, permitió que las partes (fiscalía y defensa) arribaran a un acuerdo de juicio abreviado. El juez Raúl Améstegui homologó este acuerdo, dándole validez legal.
De este modo, la Justicia dispuso condenas de cumplimiento efectivo para ambos imputados, quienes comenzarán a purgar sus penas en una unidad carcelaria. El caso, iniciado por una simple denuncia ciudadana, cerró con un resultado concreto en la lucha contra el narcotráfico menor en la ciudad.