Condena por coimas en Santa Fe: el lujoso estilo de vida que un preso compró tras las rejas
Un financista condenado por narcotráfico logró convertir su estadía en una dependencia policial en una suite con lujos inimaginables. ¿Cómo consiguió aire acondicionado, pesas y visitas nocturnas? La justicia de Santa Fe acaba de develar el mecanismo de corrupción que involucró a dos jefes policiales.
Un empresario vinculado al narcotráfico fue condenado por pagar sobornos para vivir como un “preso VIP” en una dependencia federal de Santa Fe. La justicia probó que gozaba de libertades y comodidades que lo hacían conocido entre los agentes como “el tercer comandante”. Dos jefes policiales también recibieron sentencia por recibir los pagos.
Juan Ignacio Suris, el financista conocido por su relación con la vedette Mónica Farro y por haber sido socio de Leonardo Fariña, recibió una pena de dos años de prisión. El Tribunal Oral Federal de Santa Fe lo declaró culpable del delito de cohecho activo.
El juez José María Escobar Cello determinó que Suris entregó dinero de manera sistemática para obtener beneficios mientras cumplía condena en la Delegación Unidad Operativa Federal de la Policía Federal Argentina.
¿Cómo era la vida de lujo tras las rejas?
Según el fallo judicial y testimonios recogidos por el portal rosarino RedBoing, Suris disfrutaba de un régimen privilegiado que contrastaba con la situación de otros internos. Tenía acceso a un frigobar, equipo de música, aire acondicionado y hasta barras con pesas para entrenar dentro de la dependencia.
Pero los beneficios iban más allá de las comodidades materiales. El empresario podía moverse con libertad dentro del lugar y recibir visitas sin los controles habituales. Amigos, familiares, parejas y socios comerciales accedían a verlo, incluso en horarios nocturnos en algunas oportunidades.
Uno de los detalles más llamativos fue que se le permitía usar teléfonos celulares, un elemento prohibido en contextos carcelarios. Además, habitualmente utilizaba el Casino de Oficiales del edificio, un espacio recreativo destinado exclusivamente al personal superior de la policía y no a los detenidos.
El nivel de influencia que había logrado adquirir era tal que, según los testigos, algunos agentes dentro de la delegación lo llamaban “el tercer comandante” o “tercer jefe”.
Los policías que facilitaron el régimen VIP
La sentencia no solo alcanzó a Suris. También fueron condenados el subcomisario Leonardo Rafael Benítez y el comisario Guillermo Gabriel Gallo, identificados como los principales receptores de los pagos.
La justicia comprobó que ambos “percibieron, de manera sistemática y en reiteradas oportunidades, sumas de dinero” por parte del financista. Este dinero tenía un objetivo claro: garantizarle una serie de privilegios que violaban el principio de igualdad ante la ley para los condenados.
Las penas para los uniformados fueron significativas. El subcomisario Benítez recibió una condena de tres años de prisión efectiva. Por su parte, el comisario Gallo fue sentenciado a dos años de prisión en suspenso.
Además de las penas privativas de la libertad, ambos agentes fueron inhabilitados de forma permanente para ejercer cualquier cargo público en el futuro, marcando un precedente sobre las consecuencias de corromper el sistema penitenciario.