Condena por un crimen en el corazón de la capital: 12 años para “Satanás” por apuñalar a un hombre
Un hombre apuñalado en el corazón tras una discusión en una calle céntrica. La Justicia ya dictó sentencia, pero los detalles del ataque y la fuga del acusado revelan una noche de terror en Tucumán.
La Justicia tucumana dictó una sentencia condenatoria por un homicidio ocurrido en plena capital. Esteban Cantalicio Barrera, alias “Satanás”, recibió 12 años de prisión efectiva por apuñalar mortalmente a Ricardo Exequiel Frías. El fallo se conoció este jueves tras la finalización del juicio oral.
El tribunal, compuesto por los jueces Augusto José Paz Almonacid, Guillermo Taylor y Alejandro Javier Tomas, declaró a Barrera autor del delito de homicidio. La decisión llegó luego de que el Ministerio Público Fiscal, representado por Lucas Maggio y Tobías Lazarte, solicitara una pena de 18 años de cárcel.
¿Qué pasó la noche del crimen?
El hecho violento se registró el 3 de noviembre de 2024 en la calle López y Planes al 1700, en San Miguel de Tucumán. Según la investigación de la Unidad Fiscal Especializada en Homicidios I, a cargo del fiscal Pedro León Gallo, todo comenzó con una discusión entre el acusado y la víctima.
La confrontación escaló rápidamente. Barrera, en un acto de extrema violencia, utilizó un cuchillo de grandes dimensiones para atacar a Frías, quien tenía 31 años. El arma blanca impactó a la altura del corazón, provocando una herida fatal.
Las consecuencias de la agresión
La hemorragia masiva causada por la puñalada fue de tal magnitud que derivó en la muerte de Ricardo Exequiel Frías en el mismo lugar del ataque. Mientras la víctima perdía la vida, el agresor, Esteban Cantalicio Barrera, aprovechó la confusión para darse a la fuga.
Durante el desarrollo del juicio, los fiscales Maggio y Lazarte fundamentaron su pedido de una condena mayor en la gravedad del ataque y la clara intención homicida del acusado. Su postura se vio respaldada por múltiples testimonios recabados en la investigación.
Finalmente, el tribunal resolvió imponer una pena de 12 años de prisión, considerándola de cumplimiento efectivo. La sentencia marca el cierre de un capítulo judicial por un crimen que conmocionó a un sector de la capital tucumana.