Condenaron a otro integrante de la banda de entraderas del Alto Valle: la pena y su rol
Daniel Alejandro Cárcamo recibió una pena de seis años y cuatro meses de prisión efectiva. Cuál era su función en la organización que asaltaba viviendas en el Alto Valle.
Daniel Alejandro Cárcamo fue condenado este jueves a seis años y cuatro meses de prisión efectiva por su participación en la mega banda de entraderas que actuó en Roca, Allen y Cipolletti. El hombre reconoció haber integrado la asociación ilícita y haber participado en al menos tres hechos.
Cárcamo llegó detenido a la audiencia, ya que se encontraba con prisión preventiva desde el 13 de noviembre, cuando fue acusado junto a otros sospechosos de integrar la organización. En el marco del juicio abreviado, admitió su responsabilidad en los delitos que se le imputaban.
El rol del condenado en la banda
Según la investigación, el hombre cumplía tareas de logística: hacía vigilancia en una vivienda antes de un robo ocurrido en julio de 2025, participaba del robo de patentes para usarlas en otros vehículos y se encargaba de esconder los autos utilizados en los asaltos. También lo vinculan directamente con otros robos junto a varios integrantes de la organización.
La fiscal del caso, Verónica Villarruel, describió el modus operandi del grupo: “definían arribar en uno o dos vehículos que habían sido sustraídos con antelación, irrumpían en las viviendas elegidas de forma violenta por puertas traseras previo escalar paredones y techos, reducían a las víctimas utilizando armas de fuego y atándolas luego con alambres o precintos”.
Además, “posteriormente les exigían dólares y que develen la ubicación de sus cajas fuerte para sustraer dinero, oro, dispositivos electrónicos -aunque no teléfonos celulares-. También se llevaban los DVR, dispositivos en los que se almacenan las imágenes de las cámaras de seguridad”, agregó la fiscalía.
La investigación y las pruebas
Durante la audiencia se enumeraron las pruebas reunidas, entre ellas el trabajo de la Comisión Investigativa Judicial de la Policía de Río Negro, creada especialmente para esta multiplicidad de casos y coordinada por el Ministerio Público.
También se presentaron resultados positivos de requisas de automóviles y allanamientos con secuestros, incluido un equipo de comunicación similar a los utilizados por las fuerzas de seguridad, con acceso a 12 frecuencias policiales. Tras ser peritado, se determinó que no pertenecía a la Policía de Río Negro.
El proceso penal continúa para otras diez personas vinculadas al legajo, que tienen formulación de cargos y medidas cautelares vigentes.