Conflicto en Mirgor: Melella activa la conciliación obligatoria y frena la ola de despidos
El gobernador pidió la conciliación obligatoria tras los despidos en Mirgor. ¿Qué pasó con los trabajadores que no pudieron entrar? Los detalles de una medida que busca destrabar el conflicto.
El gobernador de Tierra del Fuego pidió formalmente al Ministerio de Trabajo provincial que intervenga en la crisis que estalló en la planta de Mirgor, donde decenas de operarios fueron dejados afuera este lunes al no permitírseles el ingreso tras ser desvinculados de la empresa.
La solicitud fue elevada a la titular de la cartera laboral, Sonia Castiglione, con el objetivo de dictar una conciliación obligatoria que obligue a las partes a sentarse a dialogar antes de que el conflicto escale a mayores.
¿Qué pasó en la puerta de la fábrica?
En la mañana del lunes, los trabajadores que se presentaron a cumplir su turno se encontraron con una lista que los excluía: no podían ingresar porque habían sido despedidos. La medida, aplicada de manera unilateral, generó un fuerte malestar en el gremio y encendió las alarmas en la provincia.
El rol de la UOM y las medidas de fuerza
El malestar no solo apunta a la empresa. También crece el descontento hacia la conducción de la UOM, encabezada por Oscar Martínez, por las medidas de fuerza que se dictaron la semana pasada dentro de la planta. Esos paros, motivados por reclamos al Gobierno Nacional que exceden la órbita de la firma, paralizaron la actividad autopartista y habrían precipitado la decisión de la compañía.
Desde el Ejecutivo provincial consideran que el conflicto es “innecesario” y que se desarrolla en un contexto socioeconómico desfavorable, donde lo último que se necesita es poner en riesgo fuentes laborales.
Una intervención para evitar lo peor
Con la conciliación obligatoria, la provincia busca ganar tiempo y abrir un canal de diálogo. La intención es que las partes se sienten a negociar y se evite una escalada que podría terminar con más despidos o una planta paralizada por tiempo indeterminado.
El pedido de Melella apunta a desactivar la bomba de tiempo antes de que el conflicto se profundice, en un momento en que la industria fueguina atraviesa una crisis que ningún actor puede darse el lujo de agravar.