Construcción en San Juan: entre la crisis que golpea y la esperanza por el “Efecto Vicuña”
¿Alcanzará el “Efecto Vicuña” para rescatar a la construcción de San Juan? La crisis golpea fuerte, pero hay una luz de esperanza con los 250 millones de dólares que llegarían. Conocé los detalles de un sector que resiste como puede.
El sector de la construcción en San Juan atraviesa una de sus peores crisis, con una caída drástica de la obra pública y privada. Los empresarios hacen malabares para sostener sus empresas y no perder mano de obra calificada, mientras esperan con ansias el desembarco de los fondos del acuerdo con Vicuña.
Una caída que empezó en diciembre de 2023
Ramón Martínez, presidente de la Cámara de la Construcción de San Juan, es contundente: “El sector viene bastante golpeado por las políticas del gobierno nacional de no ejecutar obra pública”. La paralización de la obra pública significó una pérdida del 50% de la contratación directa.
Desde entonces, la situación no hizo más que complicarse. Si bien Martínez reconoce que “desde ese momento hasta ahora aumentó un 25%”, la realidad es que todavía se está muy lejos de los niveles anteriores a la crisis.
Empresas diezmadas y licitaciones con menos oferentes
La caída de la actividad obligó a muchas empresas a reestructurarse para sobrevivir. Según el dirigente, “las empresas son la mitad de lo que eran antes”. La pérdida de mano de obra capacitada es una preocupación constante, y los esfuerzos por retenerla no siempre dan resultado.
La falta de trabajo se refleja claramente en las licitaciones públicas. Martínez lo explica sin vueltas: “Ante una licitación importante y grande antes se presentaban unas 20 empresas y hoy lo hacen menos de 10”. Muchas firmas, directamente, han dejado de operar o se dedican a otras actividades.
El sector privado tampoco escapa a la crisis
La obra privada también está en terapia intensiva. La parálisis de la actividad, la falta de financiamiento y la incertidumbre sobre el futuro cercano condicionan cada decisión empresarial. A esto se suma la especulación de algunos propietarios de tierras que, aprovechando el boom minero, ajustan los precios de los terrenos casi a diario.
La falta de crédito y de circulante es otro golpe duro. Martínez confiesa que “la mayoría estamos subsistiendo, agarrando trabajos chicos, menores, para no tener que despedir al personal que está quieto”. La prioridad es no desarmar los grupos de trabajo, porque “no valen la pena perderlos”.
“Efecto Vicuña”: la luz al final del túnel
En medio de tanta oscuridad, apareció una esperanza concreta: la aprobación en la Cámara de Diputados del acuerdo entre Vicuña y el Gobierno de San Juan por 250 millones de dólares. Estos fondos, destinados a financiar obras de infraestructura, se convierten en un faro para el sector.
Martínez no oculta su optimismo: “Ahora estamos más ilusionados con relación a los anuncios, como el aporte de Vicuña y los bonos. Eso puede mejorar la perspectiva del sector”.
La emisión de bonos internacionales por parte del gobierno provincial también genera expectativas. Proyectos de viviendas, pavimentación, redes hídricas y tendido eléctrico son algunos de los que se financiarían, con una estimación de 5.000 empleos directos y miles más indirectos.
Sin embargo, la realidad es que el dinero de Vicuña no estará disponible hasta diciembre, y la ejecución de los proyectos recién se daría en 2027. Mientras tanto, los constructores locales seguirán haciendo malabares, tomando cualquier proyecto que aparezca y resignando ganancias para sostener a sus equipos hasta que llegue el ansiado despegue.