Construyeron un nido de hornero gigante y ya se puede entrar: cómo hicieron para levantarlo

¿Te animarías a meterte adentro de un nido de hornero de casi dos metros? Está en Villa Elisa y lo construyeron entre vecinos y escuelas con una técnica que sorprende.

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Construyeron un nido de hornero gigante y ya se puede entrar: cómo hicieron para levantarlo
Construyeron un nido de hornero gigante y ya se puede entrar: cómo hicieron para levantarlo

En el parque del Museo Estancia El Porvenir, en Villa Elisa, hay una estructura que llama la atención de todos: una réplica a escala humana de un nido de hornero que mide cerca de 1,90 metros y que puede recorrerse por dentro. La obra fue levantada con una técnica de bioconstrucción y con la participación de escuelas, vecinos y especialistas.

La iniciativa formó parte de un proyecto presentado ante la Fundación Williams para fortalecer la oferta educativa y recreativa del museo, con la idea de poner en valor las aves y especies nativas del predio.

“La idea era generar una buena oferta dentro del parque recreativo y destacar las aves que tenemos aquí, que realmente son muchas”, explicó a Elonce el director del museo, Joel Ballay.

Un circuito para conocer las aves

El proyecto sumó tres intervenciones vinculadas a distintas aves. La primera fue una escultura de un colibrí tallada con motosierra por un artista local. Después se construyó un nido de cardenal al que pueden ingresar los niños, en representación del ave provincial. La tercera y última etapa fue la réplica del nido del hornero, el ave nacional argentina.

“Trabajamos con el ave local, que es el colibrí; el ave provincial, que es el cardenal, y el ave nacional, que es el hornero. Todo está vinculado con las propuestas educativas que llevamos adelante”, señaló Ballay.

El nuevo circuito se sumó al sendero sensorial inaugurado el año anterior, con el objetivo de ampliar las experiencias relacionadas con el patrimonio natural del establecimiento.

¿Cómo se construye un nido gigante?

La réplica se hizo con bioconstrucción, una técnica que utiliza materiales naturales. Para levantar la estructura se emplearon barro, paja, agua, arena y arcilla. El equipo del museo contó con el asesoramiento de un bioconstructor y de una arquitecta especializada, que orientaron la preparación de la tierra, la mezcla de los materiales y la conformación de las paredes.

“Primero se trabaja con la tierra negra, que se tiene que asentar y humedecer. Después se realiza una mezcla particular para poder alcanzar este resultado”, detalló el director.

Ballay recordó que una técnica similar se usó históricamente para construir ranchos de barro, y que hoy volvió a cobrar relevancia por su carácter ecológico y su aplicación en viviendas y otras edificaciones.

Una obra hecha entre todos

Una de las particularidades del proyecto fue su construcción colectiva. El museo convocó a la comunidad, a las instituciones educativas y a los vecinos para participar de las distintas etapas. Estudiantes de casi todas las escuelas de Villa Elisa se sumaron a la iniciativa, junto con familias y personas interesadas en conocer la técnica.

“El proyecto fue construido junto con la comunidad. Se fueron sumando escuelas y muchos vecinos. Demoramos varios meses, pero pudimos hacerlo y realmente quedó muy lindo”, destacó Ballay.

La participación permitió que los alumnos conocieran cómo el hornero construye su hogar y experimentaran con los materiales naturales utilizados en la réplica.

Una experiencia para recorrer por dentro

Aunque la inauguración oficial todavía no se realizó, los visitantes ya pueden acercarse, observar la estructura e ingresar a su interior. El museo trabajaba en la parquización del espacio que rodea al nido antes de presentar formalmente la propuesta, pero durante los fines de semana numerosas familias de la región comenzaron a conocerla.

“Pueden ingresar tanto los grandes como los chicos. Respetamos la forma de la casita del hornero y la experiencia llama muchísimo la atención”, comentó el director.

Ballay sostuvo que el objetivo central fue generar una experiencia directa, especialmente para los niños, que pueden observar desde adentro la forma característica del nido.

“Queríamos generar una experiencia. A los chicos les interesa mucho, pero también se acercan personas adultas que preguntan por la técnica y por el proceso de construcción”, agregó.

Patrimonio cultural y natural

El Museo Estancia El Porvenir funciona en el casco de la estancia que dio origen a Villa Elisa. La edificación tiene alrededor de 140 años y conserva parte de la historia vinculada con la fundación y el desarrollo de la localidad. Además, cuenta con un parque de dos hectáreas donde se desarrollan actividades educativas y recreativas relacionadas con la naturaleza.

En ese espacio se encuentran el sendero sensorial, las representaciones de las aves y distintas especies vegetales nativas. La propuesta apunta a que los visitantes recorran el lugar y conozcan tanto la historia como la biodiversidad regional.

El museo abre todos los días, excepto los martes, jornada destinada a tareas internas de conservación y limpieza. Los horarios de visita son de 10 a 13 y, durante esta temporada, de 16 a 19.

“Invitamos a conocer el patrimonio cultural del museo, pero también el patrimonio natural que forma este parque y todas las propuestas que venimos realizando”, concluyó Ballay ante Elonce.

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