Córdoba: la rutina de 19 años que terminó en una tragedia en la avenida Japón

Un trayecto de 19 años, una madrugada en la avenida Japón y un auto en contramano. Los detalles del accidente que le arrebató la vida a un trabajador y la sospechosa actitud del conductor después del impacto.

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Córdoba: la rutina de 19 años que terminó en una tragedia en la avenida Japón

Un hombre de 50 años murió al ser embestido por un auto que circulaba en contramano y a alta velocidad en Guiñazú. El conductor, que habría estado alcoholizado, está detenido y la familia de la víctima busca que se lo impute por homicidio doloso. La escena quedó registrada en cámaras de seguridad.

Cristian Ludueña tenía un ritual de casi dos décadas. Durante 19 años, salía de la estación de servicio donde trabajaba y tomaba el mismo camino de regreso a su casa, en la zona sur de la ciudad de Córdoba. Pero en la madrugada del pasado 28 de febrero, ese trayecto cotidiano se convirtió en una trampa mortal.

Eran cerca de las 00:30 cuando Ludueña, de 50 años, volvía en moto después de su jornada laboral. En ese instante, un Volkswagen Gol Trend blanco que circulaba a alta velocidad y en sentido contrario sobre la avenida Japón, en el barrio Guiñazú, lo embistió de frente. El impacto fue tan brutal que el hombre murió en el acto.

La despedida que nunca imaginaron

“Ese día había estado en la casa con mis hermanos y con mi mamá. Se despidió para ir a trabajar y nunca más lo volvimos a ver”, relató Yanina, una de sus hijas, en una conversación con TN. La noticia del accidente llegó primero a Gerardo, uno de los cinco hijos de Ludueña.

“Le dijeron que había tenido un accidente, pensó que se había golpeado. Pero cuando llegó, lo encontró tirado en el asfalto, sin vida”, contó Yanina sobre el momento en que su hermano mayor llegó a la escena del siniestro.

Así quedó la moto en la que iba la víctima. (Foto: Yanina Ludueña).
Así quedó la moto en la que iba la víctima. (Foto: Yanina Ludueña).

Un compañero de trabajo que venía detrás de Ludueña fue testigo del momento del choque. Según narró la familia, “salió corriendo, le gritaba ‘Cristian, Cristian’, pero no reaccionaba”. El informe forense confirmó posteriormente la violencia del impacto: la víctima falleció a causa de traumatismos múltiples.

El conductor y la huida posterior

Las imágenes de las cámaras de seguridad de un lubricentro cercano resultaron clave. Muestran que el conductor del Gol, identificado como Marcelo Federico Baigorri, de 42 años, ya venía manejando en contramano antes del choque fatal. “No tuvo intención de frenar ni de esquivarlo”, aseguró Yanina Ludueña.

De acuerdo con la investigación preliminar y el relato de la familia, Baigorri habría estado en una reunión vinculada a un evento de autos tuning donde se consumía alcohol. Testigos indicaron que conducía en estado de ebriedad y posiblemente bajo los efectos de otras sustancias.

Pero la secuencia no terminó con el primer impacto. Después de embestir a Ludueña, Baigorri siguió manejando por una cuadra y media más, hasta que perdió el control y chocó contra el frente de un colegio. Allí, según el relato de la hija de la víctima, protagonizó un acto sospechoso.

“Se bajó del auto y rompió su celular contra la pared, en un aparente intento de borrar pruebas. Nunca se acercó a ver cómo estaba mi papá”, denunció Yanina. El teléfono destruido ya se encuentra en poder de la fiscalía a cargo de la causa.

Luego de matar al playero, el conductor del Gol Trend chocó contra el frente de un colegio. (Foto: Yanina Ludueña).
Luego de matar al playero, el conductor del Gol Trend chocó contra el frente de un colegio. (Foto: Yanina Ludueña).

¿Homicidio culposo o doloso?

El abogado de la familia, Gregorio Martínez, sostiene que la mecánica del hecho es clara y grave. “Entendemos que iba a 140 km/h”, afirmó. En la actualidad, Marcelo Baigorri se encuentra detenido en el penal de Bouwer, imputado por el delito de homicidio culposo agravado.

Sin embargo, la defensa de los Ludueña buscará cambiar esa carátula por la de homicidio doloso, argumentando la intencionalidad y la conciencia del riesgo. “Venía alcoholizado, a alta velocidad y por el carril contrario. No hay frenadas. El impacto fue directo”, precisó el letrado.

La hija de la víctima reforzó este argumento con una contundente reflexión: “Una persona que decide manejar después de alcoholizarse es consciente del riesgo”.

Otro punto que genera serias dudas en la investigación es el procedimiento posterior al accidente. El abogado Martínez indicó que no está claro si a Baigorri se le realizó el análisis toxicológico en tiempo y forma, ya que tras el choque fue trasladado a un hospital para recibir atención médica.

Con el dolor aún fresco, Yanina Ludueña resume la magnitud de la pérdida con una frase desgarradora: “Mi papá se fue a trabajar y me lo devolvieron hecho pedazos”. Mientras tanto, la justicia cordobesa avanza en una causa que busca determinar responsabilidades penales por una muerte que, según la familia, pudo y debió evitarse.

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