Córdoba sale a buscar a las familias casa por casa: cómo funciona el ejército de 200 mujeres que ya recorre los barrios
¿Qué pasa cuando el Estado deja de esperar en una oficina y manda a 200 mujeres a golpear puertas barrio por barrio? Hola Familia ya arrancó en Córdoba y hay un detalle de su funcionamiento que casi nadie menciona.
El gobernador Martín Llaryora presentó “Hola Familia”, un programa provincial que sale al territorio para detectar vulneraciones de derechos y conectar a las familias cordobesas con los servicios del Estado. La iniciativa arranca en la ciudad de Córdoba con una red de 200 conectoras comunitarias, mujeres referentes de instituciones sociales que ya tienen llegada en cada barrio.
Durante el lanzamiento, Llaryora marcó el tono de la propuesta: “Vamos a hacer todo lo que podamos, pero no lo podemos hacer sin ustedes. Este programa es una mano de rescate, una mano que tendemos a alguien para impulsarlo hacia arriba. En definitiva, Córdoba no te abandona”.
El gobernador insistió en que el objetivo es ampliar el alcance de las políticas públicas con un trabajo de cercanía, capaz de detectar necesidades y facilitar el acceso a programas, trámites y servicios. “Nosotros no queremos abandonar a ningún cordobés”, afirmó, y subrayó que el desafío pasa por generar nuevas formas de presencia territorial. Para eso, dijo, “necesitamos gente comprometida”.
Qué hacen las conectoras comunitarias
Las 200 conectoras fueron incorporadas y validadas por las 200 instituciones sociales donde ya desarrollan su tarea: clubes, comedores, centros vecinales, iglesias, centros de jubilados, fundaciones, merenderos y asociaciones civiles, entre otras organizaciones con presencia en los barrios.
Cada una tendrá a su cargo el acompañamiento de entre 10 y 15 familias durante seis meses, con visitas periódicas para conocer sus necesidades, identificar situaciones críticas y acercar los recursos disponibles. El abordaje contempla especialmente infancias y adolescencias, discapacidad, salud mental y consumos problemáticos.
El rol tiene límites claros: no reemplazan a profesionales, no realizan intervenciones terapéuticas ni gestionan recursos económicos. Su función es escuchar, detectar necesidades y situaciones de vulneración de derechos, y facilitar el vínculo con los servicios y prestaciones que correspondan. Trabajan con supervisión de un equipo técnico, un manual de trabajo, formularios de registro y herramientas digitales de seguimiento, y estarán identificadas con pechera y credencial del programa tras haber sido capacitadas y certificadas.
Un cambio de paradigma, según la Provincia
La secretaria General de Salud y Desarrollo Humano, Liliana Montero, sostuvo que “Hola Familia” representa un cambio de paradigma en las políticas sociales, al pasar de un Estado que espera la demanda a uno que sale al territorio. “El cambio más novedoso que tiene este programa es salir a buscar a las familias”, afirmó, y remarcó que se trata de una gestión que “frente a los problemas, resuelve”.
El intendente de Córdoba, Daniel Passerini, destacó el trabajo articulado entre Provincia, Municipio e instituciones, y valoró especialmente la incorporación de organizaciones vinculadas a la discapacidad. “Un problema no es un trámite, y una familia que está sufriendo no es un expediente. Para nosotros son seres humanos que vemos, que sentimos y que acompañamos”, dijo.
La mirada de quienes salen al territorio
La secretaria de Fortalecimiento de la Familia, María Eugenia Pomazán, remarcó que las conectoras cuentan con formación, equipos y supervisión para acompañar a las familias desde una perspectiva cercana y comunitaria. Desde el equipo técnico, Silvia Quevedo explicó que la capacitación aborda discapacidad, consumos problemáticos, infancias y vulneración de derechos, y que el programa busca sumar herramientas al trabajo que ya hacen las organizaciones sociales: “Hay mucho trabajo de organizaciones de la sociedad civil, y creemos que Hola Familia también viene a aportar más herramientas”.
Solange Sotomayor, de la Red de Comedores Solidarios, valoró la posibilidad de “hacer ese lazo entre el Estado y el barrio” y de acercar respuestas a familias que muchas veces no llegan por sus propios medios a las instituciones. Daniela, conectora del Centro Vecinal Alberdi, puso el foco en la capacitación recibida para reconocer situaciones de vulnerabilidad y articular con los recursos de la Provincia y el municipio. “Vamos a generar que la gente pueda tener autonomía, que puedan realizar sus propios trámites, acompañarlos durante un periodo y trabajar para que puedan luego hacerlo solos”, sostuvo.