La obra pública provincial creció y hasta sumó mano de obra, pero hay un número que sigue sin cerrar: el empleo está 15% abajo de sus mejores años. Qué pasa con la obra privada y por qué la Nación no aparece.
La construcción cordobesa atraviesa un momento de contrastes. Mientras la obra pública provincial mantiene su ritmo, los frentes privado y nacional están prácticamente detenidos, según el diagnóstico del flamante presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Delegación Córdoba, Norberto Petrelli.
"Los niveles de actividad de obras nacionales es nulo; los privados están muy menguados y lo que sí está en marcha es la infraestructura provincial", resumió el directivo, que acaba de asumir en reemplazo de Horacio Berra al frente de la entidad y que además lidera la empresa COVA S.A.
Según anticipó, las obras provinciales en ejecución o licitación continuarán, y el sector aguarda conocer qué nuevos proyectos quedarán incluidos en el presupuesto 2027.
Un mapa desparejo
Petrelli planteó que la foto del sector hay que dividirla. Las provincias mineras o de oil & gas muestran una actividad expansiva y diferencial. Entre el resto, Córdoba se destaca por los buenos niveles de inversión en infraestructura por parte del Estado provincial.
Ese impulso tuvo su correlato en el empleo: este año la mano de obra creció cerca del 10%, una señal del impacto de la obra pública local.
Sin embargo, el sector privado va por otro carril. "La obra privada viene muy ralentizada", advirtió el empresario, y puso el foco en los corralones y proveedores, que registran ventas muy bajas. La cadena de valor, contó, reporta "un parate muy grande".
En otras épocas era la obra privada la que traccionaba. Hoy ese rol lo cumple la inversión provincial, que sostuvo la actividad y permitió recuperar parte del empleo perdido.
La Nación, ausente
Los planes nacionales en Córdoba "no existen, no hay", afirmó Petrelli. La Provincia se hizo cargo, por ejemplo, de la autopista de la Ruta 19 y de obras que debería financiar la Nación.
Ese esfuerzo tuvo un efecto favorable en el empleo, pero no alcanzó para cerrar la brecha: los niveles actuales de ocupación están un 15% por debajo de los mejores registros de años anteriores.
Consultado sobre el origen de esa caída, el titular de la Cámara sostuvo que debe haber un componente importante tanto del sector privado como del nacional, porque la actividad provincial se mantiene dentro de las medias históricas, incluso de las buenas.
El problema de los costos
La inversión privada, explicó, está atada a la falta de convalidación de los verdaderos costos. En los últimos doce meses el costo de la construcción subió entre 37% y 38%, mientras que el dólar avanzó 11%.
"Estamos acostumbrados a construir en pesos y comercializar en dólares", recordó. Con costos que crecen por encima de los ingresos de la gente, el mercado se vuelve reticente a hacer erogaciones y no hay rentabilidad detrás de la operación.
Petrelli graficó la situación con un ejemplo. Quien construyó hace cinco años con un dólar de 400 pesos puede vender su unidad a 8 y, con el dólar a 1.400, ganar mucho en términos de la divisa que tenía. En cambio, quien construye hoy necesita vender a 14 lo que antes valía 10, y el mercado compra el stock existente, ya terminado. Nadie convalida el precio de lo nuevo, ni siquiera en pozo.
La megaobra que sostiene la actividad
Entre las obras provinciales en marcha, Petrelli ubicó a la circunvalación de Río Cuarto como la más relevante. "Es una mega obra, es muy importante", afirmó, por su necesidad, por lo que va a aportar y por el volumen de inversión que representa.
El costo de no invertir
La decisión nacional de no encarar nuevas obras tiene un límite: el deterioro de la infraestructura existente y su costo posterior de reparación. "Totalmente", respondió Petrelli ante esa hipótesis.
Una obra prevista para durar 20 años, sin mantenimiento adecuado, puede quedar en 10 o en 5. Y el cálculo es contundente: el Estado perdió unos 20.000 millones de dólares por falta de inversión en rutas.
"Es una economía cara porque sería el equivalente a ahorrar gastando", sintetizó. Para el sector, el Gobierno nacional tiene una mirada distinta: considera la inversión en infraestructura como un gasto cuando, en realidad, es una inversión. "Ningún país puede desarrollarse si no tiene infraestructura", cerró.
Qué esperan para adelante
En el plano provincial, la información que manejan es que las obras en ejecución mantendrán su ritmo y seguirán el orden planteado. Las nuevas se conocerán con el presupuesto.
En el ámbito nacional, en cambio, no hay novedades. "No tenemos absolutamente nada, nada, nada", dijo Petrelli, y describió la situación cordobesa como triste: antes no recibía nada porque estaba peleada con el gobierno de turno; ahora no recibe nada porque nadie recibe nada.