Corría sobre asfalto cuando nadie miraba: hoy Neuquén lo distingue por lo que dejó
Entrenaba sobre asfalto cuando las condiciones eran casi artesanales, pero sus marcas lo metieron entre los mejores de la maratón argentina. Ahora Neuquén lo distingue como Personalidad Ilustre, y el gesto nació de alguien que lo conoce desde chico. ¿Quién fue y por qué su historia va más allá de las medallas?
Su nombre aparece entre los principales registros históricos de la maratón argentina, pero Tranquilino Valenzuela prefiere hablar del camino que abrió para otros. El atleta del norte neuquino acaba de ser distinguido como Personalidad Ilustre de la Provincia por su trayectoria y por su aporte al desarrollo del deporte neuquino.
Días antes de esa distinción, había recibido otro reconocimiento de manos del gobernador Rolando Figueroa durante la Expo Deportes. Fue una semana que, según sus propias palabras en diálogo con RTN, le "alegra el corazón".
"Yo hice lo que hice y estos reconocimientos son producto de eso. Nosotros no hicimos nada para que esto ocurra", expresó, con la humildad que lo caracteriza, al recordar las distinciones.
De la cancha a la pista
Valenzuela arrancó en el deporte a comienzos de la década del 80. Primero pasó por el fútbol, hasta que el atletismo lo atrapó y se convirtió en la disciplina que marcaría gran parte de su vida. Con el acompañamiento de distintos entrenadores, fue escalando desde las competencias regionales hasta hacerse un lugar en el atletismo nacional.
Como fondista, construyó una carrera marcada por la constancia y la resistencia. Los años de entrenamiento y competencia le permitieron alcanzar marcas que todavía lo mantienen entre los principales registros históricos de la maratón argentina.
Pero su historia excede ampliamente los números. Cuando empezó a competir, la infraestructura deportiva neuquina era muy distinta de la actual: durante buena parte de su trayectoria entrenó y compitió en la pista de asfalto del Centro de Deportes Nº1, una de las pocas alternativas disponibles en aquel momento.
La pelea por una pista
Los resultados propios y de otros atletas neuquinos ayudaron a poner sobre la mesa la necesidad de contar con instalaciones específicas. "Los resultados míos y los resultados de otros chicos fueron importantes para convencer de alguna manera al gobierno de que era necesario hacer una pista de atletismo", recordó.
Con el tiempo llegaron las respuestas: primero la pista de polvo de ladrillo en la calle San Martín de los Andes al 7.800 y, más tarde, la infraestructura de mayor nivel en la Ciudad Deportiva de Neuquén capital.
Para Valenzuela, esa evolución acompañó también el crecimiento y la profesionalización del deporte. En particular, destacó la actual pista sintética y el equipamiento disponible para las distintas disciplinas del atletismo.
"Hoy los jóvenes que se quieran insertar al atletismo tienen más oportunidades. Tienen la pista sintética en la Ciudad Deportiva y un depósito de material de primera que vino desde Polonia", señaló.
Y no se trata solo de correr: una pista de atletismo debe responder a disciplinas como los saltos y los lanzamientos, y contar con equipamiento acorde a los estándares internacionales.
El deporte como escuela de vida
Más allá de las medallas, Valenzuela pone el foco en lo que el deporte deja en las personas. "El haber hecho deporte no nos enseña solamente a correr, nos enseña a formarnos como personas", sostuvo.
En su caso, los años dedicados a correr también significaron aprender a convivir con el esfuerzo, la paciencia y la perseverancia. "Hay tantas cosas importantes que hacer que te lleva a tomar las cosas con calma y, de esa manera, poder salir adelante", explicó.
Esa frase resume su propia manera de transitar más de cuatro décadas de trayectoria: sin apuro, sin buscar reconocimientos y dejando que los resultados hablen por sí solos.
El impulso de un joven
Uno de los aspectos que más valoró Valenzuela fue que la iniciativa para distinguirlo surgiera de una generación más joven. El proyecto fue impulsado por Mateo Sánchez, un joven neuquino vinculado al deporte que lo conoce desde su infancia.
Según relató el propio atleta, Sánchez se acercó durante los últimos años, mantuvo conversaciones con él y finalmente le comunicó que presentaría un proyecto ante la Legislatura provincial. "Es un chico que tiene una idea y que, a veces, no es fácil que a la edad de él se presente un proyecto y que alguien lo considere", contó.
El reconocimiento adquiere así una dimensión especial: una generación que toma como referencia a quienes construyeron parte de la historia deportiva de Neuquén y decide poner en valor ese legado.
Una nueva etapa
Después de 37 años de trabajo en el Estado y casi tres años de haberse jubilado de la pista de atletismo, Valenzuela transita actualmente una etapa diferente. "Disfruto de mis hijos, de mis nietos. Hago una vida fuera del trabajo, fuera del deporte", contó.
Sin embargo, su historia permanece ligada al atletismo neuquino. No solo por los resultados que alcanzó, sino por haber sido parte de una generación que entrenó cuando las condiciones eran mucho más limitadas y que contribuyó a construir el camino para que hoy existan mejores instalaciones y mayores posibilidades para quienes eligen el deporte.
Su trayectoria permite mirar también la evolución de Neuquén: desde las primeras pistas de asfalto y el esfuerzo casi artesanal de los atletas hasta una infraestructura que hoy ofrece espacios y equipamiento de nivel internacional.
El reconocimiento como Personalidad Ilustre de la Provincia y la distinción recibida durante la Expo Deportes representan mucho más que un homenaje individual. Son también una forma de reconocer a una generación de deportistas que abrió caminos y dejó una huella para quienes hoy empiezan a recorrerlos.