Corrientes no frena: casi 3.000 heridos en la calle y un dato que nadie esperaba
En Corrientes no alcanza con los operativos: mientras las multas por exceso de velocidad y semáforos en rojo se acumulan, la guardia del hospital Escuela ya atendió a casi 3.000 heridos en lo que va del año. La postal que nadie quiere ver y que sigue creciendo.
El hospital Escuela de Corrientes atendió a 2.927 personas por siniestros viales entre enero y agosto de 2026, un 5,3% más que en el mismo período del año anterior. La cifra, difundida por el Diario El Libertador, expone una crisis de seguridad urbana que no da tregua y que tiene un protagonista excluyente: la moto.
Del total de asistidos, 2.244 llegaron tras impactos a bordo de una motocicleta. Es decir, el 76,7% de los ingresos. En términos simples: casi tres de cada cuatro pacientes que pasaron por la guardia médica lo hicieron por un siniestro en moto. El parque de dos ruedas se lleva la peor parte de una estadística que no deja de crecer.
Agosto fue el mes de mayor presión asistencial. Se contabilizaron 405 ingresos por siniestros viales, y el 80,2% de ellos tuvo a motocicletas involucradas. El pico confirma una tendencia que se repite mes a mes y que tiene en vilo al sistema de salud provincial.
Las esquinas, un peligro mortal
Detrás de la sobrecarga hospitalaria hay un patrón que se repite: el desobedecimiento masivo de las normas de tránsito. Solo en la primera mitad del año, los registros oficiales contabilizaron 58.663 actas por exceso de velocidad y 17.080 infracciones por cruzar semáforos en rojo.
Cruzar un semáforo en rojo es considerado una falta de extrema gravedad en la seguridad vial. La maniobra elimina el derecho de paso, borra cualquier margen de reacción y multiplica las chances de colisiones de alto impacto o de arrollamientos a peatones y otros conductores. Las cifras de infracciones y las de heridos parecen contar la misma historia.
El escenario es crítico para la salud pública correntina. Con casi 3.000 asistidos en apenas ocho meses, la pregunta que sobrevuela es hasta dónde puede aguantar un sistema que atiende las consecuencias de una conducta que no se detiene.