Corrió 10 kilómetros con la foto de su mamá en la espalda: lo que llevaba escrito en la remera
Eva Suárez se sumó por primera vez a la maratón «Vení a correr» con un objetivo que no era deportivo. En la espalda llevaba una foto y una frase que lo explicaba todo. Lo que dijo al cruzar la meta.
El Parque General San Martín fue el escenario de una nueva edición de la maratón «Vení a correr», que reunió a cerca de 500 atletas en las pruebas de 2, 5 y 10 kilómetros. La competencia, impulsada por Viviana Araya, celebró sus 20 años con un objetivo claro: concientizar a las mujeres sobre la importancia de los estudios ginecológicos anuales para prevenir el cáncer de mamas.
Entre los participantes hubo hombres y mujeres de todas las edades. Pero más allá de los ganadores, lo que se vio en la llegada fueron historias de vida contadas en primera persona. Una de ellas fue la de Eva Suárez, de 33 años, que corrió por primera vez para homenajear a su mamá, Jackie, fallecida hace casi 11 años tras atravesar un cáncer de útero.
Una carrera dedicada a su mamá
Para Eva, la jornada tuvo un significado especial. No se trataba solo de completar un recorrido: cada kilómetro era una oportunidad para recordar a su madre y mantener vivo su recuerdo.
“Vine por ella”, expresó emocionada al explicar el motivo que la llevó a participar. También destacó el cuidado y la atención que tuvo la organización con las mujeres y aseguró que su intención era acompañar y apoyar a todas aquellas que atraviesan situaciones similares.
Eva preparó un homenaje especial. En su remera llevó una frase que sintetizó el sentido de la experiencia: “Mamá ya no está, pero sigue corriendo conmigo en cada paso”. Contó que durante la jornada recibió el acompañamiento de amigos y familiares y que, antes de llegar a la meta, le acercaron una fotografía de su mamá, lo que hizo el momento aún más emotivo.
Al hablar de Jackie, Eva no pudo contener las lágrimas. “Hoy le diría que espero que esté orgullosa de mí y que esto es por ella”, expresó.
La llegada a la meta estuvo marcada por una mezcla de emoción, recuerdos y satisfacción por haber cumplido el objetivo. “Sentí que fue todo por ella. En todo, cada kilómetro que pasaba, me acordaba de ella y decía: ‘Tengo que llegar, tengo que llegar’”, relató.
Jackie murió a los 39 años
Uno de los aspectos que más moviliza a Eva es la edad que tenía su mamá cuando murió. Jackie falleció a los 39 años, una edad cercana a la que actualmente tiene su hija.
“Ella falleció con 39 años, muy joven, y yo tengo 33”, contó Eva. Esa cercanía temporal hizo que el recuerdo adquiriera todavía más fuerza. Frente a esa realidad, decidió buscar una manera de mantener presente a su mamá y eligió hacerlo a través de una actividad que también le permitiera transmitir un mensaje a otras mujeres.
“De alguna manera la voy a recordar. Y se me ocurrió hacer esto”, explicó. La carrera se convirtió así en un homenaje personal, pero también en una forma de transformar una experiencia dolorosa en un mensaje de concientización.
El mensaje de Eva a otras mujeres
Además del homenaje a su mamá, Eva quiso aprovechar la ocasión para transmitir un mensaje relacionado con la prevención del cáncer de cuello uterino. Según relató, su mamá no se realizaba los controles ginecológicos anuales y, cuando recibió atención médica, la enfermedad ya se encontraba avanzada.
“Que se chequeen”, fue el mensaje concreto que Eva eligió para las mujeres que atraviesan situaciones similares o que pueden postergar sus controles de salud. “Mi mamá le dio cáncer por no haberse chequeado, por no hacerse los controles anualmente. Entonces pasó mucho tiempo y el cáncer estaba muy avanzado”, explicó.
Su testimonio busca poner en primer plano la importancia de los controles médicos periódicos y de la consulta profesional ante cualquier duda o síntoma.
Una meta que fue mucho más que una llegada
Para Eva, completar la carrera significó cumplir un objetivo deportivo, pero sobre todo concretar un homenaje que había preparado con mucho significado personal. Cada kilómetro estuvo acompañado por el recuerdo de Jackie y por la necesidad de llegar hasta el final.
La fotografía de su mamá, la frase estampada en su remera y el acompañamiento de familiares y amigos hicieron que la llegada fuera un momento especialmente emotivo. La historia de Eva también muestra cómo el deporte puede convertirse en una herramienta para recordar a quienes ya no están y, al mismo tiempo, transmitir mensajes que pueden ayudar a otras personas.
A casi 11 años de la muerte de su mamá, Eva eligió correr por ella. Y lo hizo llevando consigo una frase que resume todo lo que significó esa jornada: “Mamá ya no está, pero sigue corriendo conmigo en cada paso”. Su homenaje terminó convirtiéndose también en un llamado a la prevención: recordar, acompañar y cuidar la salud para evitar que otras familias tengan que atravesar una pérdida similar.

