Cortó el alambrado, mató los animales y los despostó en el campo: la prueba que lo hundió estaba en el barro
Un hombre entró a los campos de Ayacucho, mató los animales y los despostó ahí mismo. Cuando la policía llegó a su casa de Tandil, encontró algo colgado en el paredón que lo complicó del todo.
Un hombre fue condenado a 5 años y medio de prisión por una serie de abigeatos cometidos en campos del partido de Ayacucho durante agosto de 2025. La pena la dictó el juez Juan Martín Enzagaray, del Tribunal Oral en lo Criminal Nº2 de Dolores, en el marco de un juicio abreviado.
El condenado es Carlos Alberto Saturnino Fernández, a quien el magistrado consideró coautor de dos hechos de "abigeato triplemente agravado" y de un "abigeato doblemente agravado en grado de tentativa", todos en concurso real. También se declaró su reincidencia y se le impuso el pago de las costas, según el acuerdo que la fiscal Graciela Andriuolo y el defensor Diego González ratificaron en la audiencia.
El primer golpe: seis vaquillonas faenadas en el campo
Entre el 9 y el 10 de agosto de 2025, más de tres personas —entre ellas Fernández— entraron al lote número 2 del establecimiento San José del Lengueyú, en el cuartel 12. Se llevaron seis vaquillonas Aberdeen Angus negras de unos 300 kilos cada una. Los animales fueron muertos con disparos en la cabeza y despostados en el lugar: solo dejaron las cabezas. La carne salió en una camioneta.
El segundo ataque y el intento fallido
Entre el 12 y el 13 de agosto, en un campo sobre el camino a Egaña, los autores cortaron los tres hilos inferiores del alambrado perimetral y entraron al potrero número 1. Sustrajeron cinco vaquillonas de dos años y unos 340 kilos cada una, y dejaron solo las panzas. Un sexto animal fue muerto de un disparo en la cabeza. La carne se retiró en un vehículo utilitario.
En esos mismos días, en el predio La Tapera, lindante al anterior, rompieron un eslabón de la cadena de la tranquera e intentaron llevarse un ternero Aberdeen Angus negro de 140 kilos. Lo degollaron, pero no lograron faenarlo ni sustraerlo.
Las huellas que lo delataron
El juez valoró las actuaciones del Comando de Prevención Rural de Ayacucho, las inspecciones oculares, las fotos y los croquis que documentaron los daños en los alambrados y el hallazgo de restos biológicos. Fueron clave los peritajes sobre las huellas de rodado en el barro: coincidían con el dibujo de neumáticos BF Goodrich All-Terrain.
La investigación permitió ubicar en el domicilio de Fernández, en Tandil, una Toyota Hilux gris oscura que testigos habían visto merodear la zona rural. En la caja de carga había manchas de sangre y en el paredón de la casa colgaba una paleta vacuna.
El allanamiento en la vivienda terminó de cerrar el caso: secuestraron balanzas, herramientas de corte y desposte y dos caravanas plásticas de identificación. La pericia y el reconocimiento posterior confirmaron que uno de esos botones pertenecía a un vacuno faenado en uno de los hechos.
Fuente: La Noticia 1, en base a lo publicado por Diario Compromiso.