Cosieron almohadones con forma de corazón y ya tienen destino: quiénes los reciben en Misiones
Mujeres operadas por cáncer de mama se juntan cada quince días en un espacio del Hospital Madariaga para cortar, coser y armar almohadones con forma de corazón. Lo que producen tiene un destino que alivia el postoperatorio de otras pacientes, y la convocatoria ya cruzó las fronteras de la capital.
Más de veinte pacientes oncológicas recibieron este martes uno de los 25 almohadones terapéuticos que confeccionó el proyecto “Corazones que Abrazan”, una iniciativa del Instituto Misionero del Cáncer (IMC) junto a mujeres que atravesaron una cirugía por cáncer de mama.
La entrega se vivió con emoción, según contó Rocío Pajón, kinesióloga del IMC que acompaña el proyecto. En diálogo con Primera Edición, la profesional señaló que “la jornada se vivió con mucha emoción, porque fueron entregados los 25 almohadones a distintas personas ya operadas y mujeres que se operarán en un futuro próximo”.
Qué tienen de especial estos almohadones
No son un regalo cualquiera. Están diseñados con forma de corazón y cumplen una función concreta: aliviar los dolores en la zona axilar y mamaria que aparecen después de una cirugía. Por eso se los considera terapéuticos y no un simple objeto decorativo.
Los 25 ejemplares salieron de los ocho talleres que el proyecto puso en marcha desde su inauguración, en agosto. La propuesta está abierta a todas las pacientes que hayan superado una operación por cáncer de mama y quieran sumarse a coser, sin necesidad de tener conocimientos previos.
Una paciente que viaja para dar las clases
La iniciativa nació por impulso de Ana Pisak, una paciente oriunda de Leandro N. Alem. Según relató Pajón, Pisak “viaja los días del taller exclusivamente para dar las clases”.
Hasta el momento, una decena de pacientes oncológicas participó de la confección. El espacio de trabajo es cedido por el Hospital Madariaga. “Fueron pacientes que ya sabían coser y otras que aprendieron en el taller. Cortaron e hicieron los moldes con la guía de Ana (Pisak)”, detalló la kinesióloga.
El grupo se reúne cada quince días. En esos encuentros coinciden kinesiólogas, voluntarias y mujeres operadas de cáncer de mama con un mismo objetivo: cortar, coser y armar los almohadones que después llegan a otras pacientes.
De dónde llegan las participantes
La convocatoria trascendió los límites de la capital provincial. “Las pacientes vienen desde Alem, Jardín América, Cerro Azul, Concepción de la Sierra”, enumeró Pajón.
La entrega de esta semana tuvo un significado especial para el proyecto: “Fue la primera vez que dimos a conocer el taller y el trabajo que hacen. La idea es que siga todo el año”, agregó la profesional.
El próximo encuentro está previsto para el jueves 29 de octubre. La actividad es totalmente gratuita.