Crearon un cuero ecológico a partir de la penca de tuna y ya tiene su primer uso cultural
¿Qué se puede fabricar con un residuo que sobra en Pomán y que hoy contamina menos que el cuero sintético? Un grupo de estudiantes lo descubrió y ya tiene un prototipo.
Un grupo de estudiantes de Pomán, Catamarca, desarrolló un cuero vegetal a partir de la penca de tuna, un residuo que abunda en la zona y que hoy tiene una nueva utilidad. El proyecto, bautizado Ecopenca, busca posicionarse como una alternativa sustentable frente a los materiales sintéticos derivados del petróleo.
La iniciativa nació en la Escuela Secundaria N° 75 Centro Polivalente de Arte Pomán, donde los alumnos detectaron una doble problemática: la penca de tuna era descartada como desecho y, al mismo tiempo, el uso de materiales contaminantes era cada vez más frecuente. Ante ese panorama, decidieron investigar hasta dar con una solución.
Ulises Nieva, uno de los estudiantes que participó del desarrollo, contó cómo surgió la idea: “Nosotros observamos que en nuestro pueblo, que es Pomán, había mucha penca de tuna y no la usaban mucho. O sea, la consideraban como un residuo. Y como también vimos que había muchos materiales derivados del petróleo, queríamos hacer algo. Elegimos Ecopenca, que es un eco cuero que quiere cambiar al cuero sintético”.
¿Cómo se obtiene el material?
El equipo combinó la pulpa de la penca con aglutinantes naturales como fécula, glicerina y vinagre. Tras varios ensayos, lograron una muestra que mostró propiedades destacadas.
Zoe Álvarez, otra de las protagonistas del proyecto, explicó los resultados obtenidos: “Hicimos varias muestras. La que mejor propiedad nos dio fue la D, que es a prueba de agua, no se puede degradar. También va a ser a prueba de resistencia y flexibilidad”.
Un primer paso con identidad local
Si bien el desarrollo todavía está en una etapa inicial, los jóvenes ya piensan en aplicaciones concretas. “Somos conscientes de que todavía no lo podemos cambiar (totalmente). Tenemos que seguir investigando y mejorar más cosas. Porque, por ejemplo, ahora podemos hacer cosas livianas, como llaveros o tapas de carpeta”, reconoció Álvarez.
Además, el grupo fabricó una caja chayera con ecopenca en lugar de cuero animal. Se trata de un instrumento musical muy representativo para la comunidad, un gesto que combina innovación y tradición. “Es algo cultural de nuestra zona, por eso lo hicimos”, cerró la estudiante.