Crearon un simulador de RCP que cuesta 10 veces menos que uno profesional y ya es furor en Paraná
Dos estudiantes de Paraná crearon un simulador de RCP que cuesta $250.000, mientras que un equipo profesional supera los $2 millones. ¿Cómo lo lograron?
Dos estudiantes de séptimo año del Instituto Privado de Educación Técnica "Juan XXIII" de Paraná desarrollaron un simulador médico de bajo costo para prácticas de RCP, un proyecto que integró un monitor multiparamétrico, simulaciones de desfibrilación y un sistema para entrenamiento en reanimación cardiopulmonar. El trabajo fue presentado como proyecto final de la tecnicatura en Electrónica y demandó una inversión aproximada de 250.000 pesos, financiada por las familias de los alumnos.
¿Cómo surgió la idea?
Franco Banini contó que la iniciativa nació después de una cirugía de columna que atravesó años atrás, período durante el cual permaneció en contacto con distintos equipos médicos. "Se me surgió la idea de por qué no hacer el aparato que me estuvo acompañando gran parte de la recuperación", relató al explicar el origen del proyecto.
A partir de esa propuesta convocó a su compañero Brian Ramos para desarrollar el dispositivo como trabajo final de la escuela técnica. Durante el proceso incorporaron herramientas de inteligencia artificial para asistir la programación del software, desarrollado en lenguaje Python.
¿Qué puede hacer el simulador?
El sistema incorporó un monitor capaz de representar parámetros fisiológicos, un oxímetro, un sensor de temperatura y un módulo para entrenamiento en reanimación cardiopulmonar. Los estudiantes adaptaron un maniquí comercial -al que le colocaron la chomba del Instituto- mediante la incorporación de sensores que registraban la profundidad y el ritmo de las compresiones torácicas.
Esa información era procesada por el software y mostrada en pantalla, donde también se indicaba si la técnica aplicada era correcta. Al finalizar cada práctica, el sistema generaba un porcentaje de desempeño y almacenaba un historial de las maniobras realizadas. Además, incluía un módulo destinado al entrenamiento con desfibrilador externo automático (DEA), que guiaba paso a paso el procedimiento mediante instrucciones visuales.
Componentes reciclados y código abierto
Los alumnos explicaron que gran parte de la estructura fue construida reutilizando distintos elementos. El monitor fue reciclado y adaptado para alojar una computadora compacta, mientras que varias piezas fueron fabricadas mediante impresión 3D. El software fue desarrollado con código abierto, lo que permitía modificar parámetros médicos en caso de ser necesario para futuras aplicaciones educativas.
Además, el sistema podía almacenar registros fisiológicos y trabajar con bases de datos abiertas como PhysioNet, utilizada por instituciones médicas para compartir señales clínicas destinadas al estudio y la investigación. Esa información permitía recrear distintos escenarios de entrenamiento para estudiantes de medicina y otras disciplinas vinculadas con la salud.
Un proyecto con proyección
Los estudiantes señalaron que el desarrollo representó un primer prototipo y que aspiraban a continuar perfeccionándolo durante sus estudios universitarios, orientados hacia la Bioingeniería. El profesor Fabricio Taborda destacó que el proyecto permitió integrar conocimientos adquiridos durante la formación técnica con herramientas actuales de programación y aplicaciones relacionadas con el ámbito sanitario.
Los alumnos coincidieron en que la institución les brindó el espacio para transformar una idea en un desarrollo concreto y remarcaron que el trabajo constituyó el resultado del aprendizaje obtenido a lo largo de toda la carrera técnica.