Crearon una escultura que refleja la profundidad del Paraná y el impacto del dragado
Estudiantes entrerrianos crearon una escultura que refleja la profundidad del Paraná y el impacto del dragado, pero el jurado advirtió un peligro. Conocé los detalles de la obra y el esfuerzo para llegar a Chaco.
En apenas 48 horas, un grupo de estudiantes entrerrianos transformó un tronco de eucalipto y chapas filosas en una obra que cuestiona el proyecto de profundización de la vía navegable. La escultura, bautizada “44 pies”, fue presentada en un encuentro artístico en Chaco y ya genera debate.
Tomás Yedro y Sheila Ballejo, alumnos de la Tecnicatura en Escultura de Artes Visuales, junto a un tercer compañero, viajaron hasta la provincia vecina para participar de una experiencia que combinó arte, naturaleza y crítica social. Su obra, seleccionada previamente, buscó representar la dualidad del río Paraná: su fluidez natural y la intervención violenta del dragado.
¿Por qué “44 pies”?
El nombre no es casual: hace referencia a la profundidad proyectada para el canal troncal del río Paraná, que se busca llevar a 44 pies (unos 13,4 metros). Los artistas explicaron que la escultura simboliza, por un lado, el movimiento suave del agua tallado en la madera, y por otro, la agresividad del proceso de dragado representado por las chapas dentadas y filosas.
“Nosotros representamos el río como formas suaves en la madera y la violencia detrás de todo el proceso con las chapas, que son dentadas y tan filosas por el resultado del corte”, detallaron a Elonce.
Un desafío contrarreloj
Los estudiantes trabajaron durante dos jornadas completas en el predio chaqueño, donde se encontraron con escultores de amplia trayectoria. La magnitud del evento los sorprendió. “Fue una experiencia muy linda porque no nos imaginábamos tan grande el predio. Había muchos escultores muy exitosos y también los jurados que nos dieron la devolución después”, expresaron.
El tronco de eucalipto, proporcionado por la Fundación Urunday, resultó ser una madera especialmente dura que obligó a modificar el diseño original. “Es obvio que uno va con una idea, pero el tronco define y cambia la cuestión porque es otra morfología de la que veníamos pensando”, explicaron. La herramienta principal fue una motosierra de la institución educativa, y la organización aportó combustible y aceite.
La polémica de la seguridad
Si bien la obra no obtuvo una mención, el jurado destacó su carácter contemporáneo y la coherencia entre el concepto y los materiales. Sin embargo, señalaron un punto crítico: las chapas filosas representan un peligro potencial si la escultura se instala en un espacio público. “Se vuelve un peligro también para diferentes usuarios de la vía pública, tanto personas con discapacidad y todo eso. Por esa cuestión no fuimos mencionados”, reconocieron los artistas.
Esfuerzo colectivo para llegar a Chaco
El viaje fue posible gracias a una campaña de recaudación que incluyó ventas de tortas fritas y rifas. Los profesores de la carrera también colaboraron donando obras: esculturas, cerámicas, grabados y pinturas. Además, la comuna de Crucesitas Séptima aportó fondos para comprar elementos de seguridad, y el Rectorado de la facultad brindó su apoyo institucional.
El río como identidad
Sheila, oriunda de Bovril, y Tomás, de Crucesitas Séptima, se radicaron en Paraná hace cinco años para estudiar. El vínculo con el río Paraná y los arroyos de sus tierras natales es una fuente constante de inspiración. “Siempre nos inspiramos en la naturaleza que rodea el ámbito de aquí y, sobre todo, también en nuestras tierras, que corren al lado del río”, afirmaron.
A pesar de no haber sido premiados, los jóvenes se llevaron un valioso aprendizaje y la motivación para volver a intentarlo en la próxima edición del encuentro, dentro de dos años. “La devolución está en que pudimos lograr una obra contemporánea y representar bien esa cuestión con las materialidades”, concluyeron.