Crecieron las colonias de gatos en Rosario y buscan frenar su reproducción descontrolada
Las colonias de gatos crecen sin control en Rosario y ya hay un plan para frenarlas. ¿Qué peligros esconden estos felinos para los vecinos?
En Rosario, la cantidad de gatos no domesticados crece sin control y las organizaciones animalistas lanzaron una alerta. El problema no es solo estético: estos felinos pueden transmitir enfermedades a los humanos y generar desequilibrios en los barrios.
Según las estadísticas, en la ciudad hay una mascota cada dos habitantes, pero no todas están bajo el cuidado de un tutor. Esa situación deriva en una reproducción descontrolada que afecta la vida de los vecinos. Por eso, en el Concejo Municipal, las agrupaciones proponen debatir un nuevo programa para controlar la población de perros y gatos.
En este marco, la organización Colonias Felinas trabaja casi a diario en Rosario y alrededores, aunque con recursos limitados. Para funcionar con mayor eficacia, apelan a la solidaridad de la comunidad.
¿Qué hace Colonias Felinas?
Cuando un grupo de gatos se asienta en un descampado, casa o galpón abandonado, comiendo de la basura, cazando roedores, murciélagos o aves, y reproduciéndose sin control, los vecinos empiezan a tener problemas. Allí interviene la organización: capturan a los felinos y los trasladan al Instituto Municipal de Salud Animal (Imusa) para castrarlos y vacunarlos.
Martín Azanza, integrante de Colonias Felinas, explicó a La Capital que las colonias de gatos “malas no son, pero no tendría que haber”. Y agregó: “Tenemos que castrarlos, vacunarlos y tratar de que estén bien. No vamos a disminuir (la cantidad de gatos) de un día para el otro, pero castrando baja la población no domesticada que afecta a la salud humana y puede generar problemas en cualquier momento”.
La organización tiene en marcha una campaña para comprar 20 jaulas trampa y 10 transportadores. “Nos pasaron un presupuesto de 4.5 millones de pesos y hasta ahora venimos trabajando con elementos prestados. Los animales no salen lastimados y nuestro trabajo es de prevención, porque hace poco en Pilar ocurrió un caso de un gato doméstico con rabia”, advirtió Azanza.
Riesgos para la salud humana
Las colonias de gatos no controladas son propensas a contagiarse de enfermedades que pueden transmitirse a las personas. Por ejemplo, un gato puede cazar a un murciélago con rabia y enfermarse. Al reproducirse, las crías nacen enfermas. Además, los machos pueden transmitir otras enfermedades a través de mordidas o lastimar a otros gatos domésticos. En casos puntuales, los felinos pueden contraer leptospirosis al cazar roedores o beber agua sucia.
Las ONG, con el apoyo del Colegio de Veterinarios y la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), piden debatir un proyecto de ordenanza de equilibrio poblacional de animales. La idea es generar un programa de castraciones masivas que reemplace a la ordenanza Nº 9.015, considerada “de difícil implementación”.
Según las organizaciones, la reproducción de perros y gatos “es geométrica, por tal motivo ninguna solución de progresión aritmética puede resolver esta problemática, como por ejemplo el método del encierro, las adopciones o cualquier otro que no sea el de la castración quirúrgica masiva y gratuita”.
La castración no solo evita crías no deseadas y comportamientos violentos, sino que también previene enfermedades como cáncer de mama, ovario, infección uterina, hernias, embarazo psicológico, descalcificación, muerte de parto, cáncer de próstata, de testículo, tumor venéreo transmisible y brucelosis.
La magnitud del problema
Según el Censo 2022 del Indec, Rosario tiene 1.029.619 habitantes. Un estudio de la Red de Políticas Públicas estimó que hay un animal cada dos rosarinos, es decir, unos 514.809 perros y gatos. Ante esta situación, las ONG solicitan castrar al 20% de esa población, más de 100 mil animales, durante el próximo año.
Además de los puntos fijos, la Municipalidad implementa un plan de castraciones barriales que en los primeros ocho meses de 2026 ya realizó más de 60 visitas a los barrios, con el objetivo de superar las 80 intervenciones de 2025.
El trabajo diario de Colonias Felinas
La tarea comienza cuando los convocan por la presencia de gatos no adiestrados que generan desorden. El grupo coloca jaulas trampa con caballa o atún y espera a que los felinos caigan. Luego los trasladan al Imusa o al programa de castraciones barriales para la cirugía y la vacuna antirrábica. Después los devuelven a su lugar, aunque los más mansos son derivados a la red de tránsito o adopción. “Ya nos quedamos tranquilos que esos gatos están vacunados”, manifestó Azanza.
Colonias Felinas intervino en barrio Saladillo, frente al río Paraná, en la zona del Cementerio El Salvador y en el barrio Qom. También acudieron a viviendas particulares donde había hasta 50 gatos. “Mucha gente se queda sola y tiene 3 o 4 gatos. Se descuida y la cantidad crece”, dijo Azanza.
El grupo también trabaja en Granadero Baigorria, Villa Gobernador Gálvez, Funes y Roldán. Próximamente llegarán a San Pedro, provincia de Buenos Aires, para colaborar allí. “Lo hacemos desde hace muchos años y tratamos de ir a barrios periféricos. Trabajamos junto a la Municipalidad cuando no podemos ingresar a un lugar. Nosotros llamamos al 147 y ahí interviene Protección Animal”, detalló.
Azanza lleva 30 años rescatando gatos y señaló que el problema de las colonias en Rosario viene de décadas atrás. Solo en la zona del cementerio El Salvador, en los últimos 10 años castraron a cerca de 300 gatos.
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