Creció en una cuna del Jardín Evita y 39 años después sigue ahí: ahora cocina para los chicos

Su primer recuerdo es una cuna y un recipiente de metal con gelatina. Hoy, 39 años después, María Antonella Antelaf sigue en el mismo jardín de Comodoro, pero del otro lado: es la cocinera del lugar donde creció. Este sábado, el Evita sopla 42 velitas.

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Creció en una cuna del Jardín Evita y 39 años después sigue ahí: ahora cocina para los chicos
Creció en una cuna del Jardín Evita y 39 años después sigue ahí: ahora cocina para los chicos

María Antonella Antelaf tiene 39 años, es vecina del barrio Stella Maris y trabaja en la cocina del Jardín Maternal Evita de Comodoro Rivadavia, el mismo lugar donde pasó sus primeros meses de vida. La institución, ubicada en avenida Rivadavia y Viamonte, celebra este sábado su 42° aniversario.

Su primer recuerdo es una postal mínima: ella, todavía bebé, acostada en una cuna mientras comía gelatina de un pequeño recipiente de metal. Cuatro décadas más tarde, el vínculo con ese espacio sigue intacto, aunque el rol cambió por completo. Hoy es la encargada de la cocina y prepara los almuerzos de los nenes que asisten al jardín.

El lazo con la institución no se cortó después de esa primera etapa. Volvió para acompañar a sus hermanas, participó de talleres durante la adolescencia y, cuando fue mamá, eligió llevar a su hija al mismo jardín. "Creo que fue la seguridad que tenía de ver a mis hermanas en este lugar. Yo las traía, las buscaba, participaba e incluso hacía talleres. Ver eso me daba seguridad", recordó.

Del Municipio a la cocina del jardín

A los 19 años, Antonella ingresó a trabajar en el Municipio y fue destinada justamente a la institución que conocía desde chica. Primero pasó por el área operativa y con el tiempo se mudó a la cocina, donde sigue hasta hoy. Desde ahí acompaña a los chicos con una tarea clave para su bienestar: prepararles la comida con atención y responsabilidad.

"Es mi segunda casa, un lugar que uno cuida como su propio hogar", aseguró. Para ella, el trabajo tiene un sentido que excede lo culinario: es una forma de devolver el cuidado y la confianza que recibió cuando era nena. "Mi trabajo es cocinar con amor, cuidado y conciencia para ellos. Lo que aprenden los niños a través de los juegos es impresionante, como es impresionante el trabajo y el amor que las seños le ponen a su día a día", afirmó.

Más de cuatro décadas de historia

El Jardín Maternal Evita fue fundado el 10 de octubre de 1984 como guardería municipal. Con los años incorporó propuestas pedagógicas y educativas que lo transformaron en jardín maternal y ampliaron su función dentro de la comunidad. Ese crecimiento también trajo actividades culturales, recreativas y sociales, y lo convirtió en el primer Centro de Promoción Barrial (CPB) de los 11 que hoy funcionan en Comodoro Rivadavia.

Estos espacios dependen de la Dirección General de Promoción Barrial, que responde a la Secretaría de Desarrollo Humano y Familia, y buscan acompañar a las familias combinando cuidado, alimentación, educación y participación comunitaria. En la actualidad, el CPB Evita recibe a 32 nenes y nenas, desde bebés hasta los dos años.

Un edificio que no duerme cuando se van los más chicos

La actividad del jardín no termina con la jornada de los más pequeños. El edificio funciona como punto de encuentro para vecinos de distintas edades, con talleres que fortalecen los vínculos comunitarios. Uno de esos espacios es el taller de cocina, del que participan diez mujeres y que está a cargo de Antonella junto con la operadora Mariela Yáñez. La propuesta funciona como ámbito de aprendizaje y contención para las participantes y sus hijos: mientras las mujeres cocinan, los chicos juegan y participan de propuestas recreativas acompañados por docentes.

Además, en el CPB se dictan talleres de cerámica, cine y producción, y matemática y lengua. Este último se lleva adelante en articulación con el Instituto Superior de Formación Docente N.º 807. La institución también es sede, desde hace más de 15 años, de un grupo de adultos mayores que reúne a más de 20 participantes en actividades recreativas.

Así, el Jardín Maternal Evita fue ampliando su función original hasta consolidarse como un espacio de encuentro, acompañamiento y participación para toda la comunidad.

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