Créditos hipotecarios y salario mínimo: las señales de Milei para reactivar el consumo sin tocar el rumbo
El Gobierno lanzó un plan de créditos hipotecarios y una propuesta para subir el salario básico garantizado, en un intento por reactivar el consumo sin tocar el rumbo económico. La oposición, mientras tanto, mostró fuerza en Diputados para instalar el tema de la mora.
El presidente Javier Milei ratificó ante sus ministros que no cambiará ni ablandará la política económica, pero en paralelo el Gobierno lanzó un plan de créditos hipotecarios y promovió una suba del salario básico garantizado. Dos movimientos que marcan la preocupación oficial por el nivel de actividad y el consumo.
En la reunión de Gabinete del lunes, Milei fue tajante: "sería hacer populismo para combatir el populismo" si decidiera modificar el rumbo. El jueves repitió el mensaje ante un grupo de alumnos secundarios. Sin embargo, la realidad y el pragmatismo se impusieron: el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció un programa de créditos hipotecarios que los bancos otorgarán con fondos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de las jubilaciones.
¿Qué implica el plan de créditos?
La medida busca resolver varios frentes a la vez: reactivar la economía de cara a 2027, sacar del centro de la escena el tema de la mora familiar y facilitar el acceso a la primera vivienda. Los bancos podrán fondearse a tasa baja y a plazos largos con dinero del FGS, un fondo que hasta ahora se usaba para otros fines.
El anuncio no alcanza por sí solo para motorizar toda la economía, pero genera expectativas en la construcción, un sector que tracciona empleo. En paralelo, la Secretaría de Empleo propuso que gremios y cámaras empresarias debatan elevar el salario mínimo garantizado, un mecanismo que ya está previsto en muchos convenios colectivos. El titular del área, Julio Cordero, sugirió un piso de $1.070.000.
La mora, el otro frente
Mientras el Gobierno intenta mostrar gestión, la oposición puso el foco en los deudores morosos. Según datos del BCRA, la morosidad alcanza al 12,8% de los deudores, muy por debajo del 20% que se registró después de la crisis de 2001. Pero el número absoluto sigue siendo alto: afecta a 6 millones de personas.
En una sesión de Diputados que se extendió por horas, el oficialismo logró la media sanción de la reforma de la Carta Orgánica del BCRA (144 votos) y de Inocencia Fiscal II (139). Pero la oposición, con ayuda de algunos aliados, juntó 133 votos para intentar tratar un proyecto que proteja a los morosos. No le alcanzó para imponer el tratamiento sobre tablas, pero demostró que tiene fuerza para convocar a una sesión especial.
Hernán Lacunza (PRO) cruzó en redes al presidente del BCRA, Santiago Bausili, y le pidió "más sensibilidad" con un problema que, dijo, el Gobierno no supo prevenir.
Dos velocidades
Milei insiste en que la actividad económica está en números positivos y la macro ordenada. Es cierto, aunque parcialmente. El consumo creció en julio 0,9% desestacionalizado y 2% interanual, empujado por el aguinaldo, el turismo y el Mundial. Pero la economía avanza con dos velocidades: mientras el petróleo y la minería crecen al 15,5%, la industria manufacturera apenas lo hace al 2%.
El conurbano está estancado, la industria trabaja al 60% de su capacidad instalada y la riqueza se concentra en el sur y las provincias cordilleranas. La industria creció 1,4% interanual en julio, pero cayó 0,6% contra junio y acumula una baja semestral de 2,2%. Según el Centro de Estudios de la UIA, el 12% de las industrias con deudas bancarias incurrió en mora y el 47% de las empresas registró atrasos en algún pago.
El dato de la morosidad, que dejó de crecer en mayo y junio según el informe de Fausto Spotorno (Orlando Ferreres), no permite dimensionar cuántas personas arrastran deudas hace tiempo. Lo que sí se sabe: solo el 14,5% de los deudores concentra el 73% del monto prestado, y más de 15 millones de personas accedieron a créditos por distintas vías.
La discusión por el salario mínimo garantizado, a diferencia del Salario Mínimo Vital y Móvil, no impacta en el cálculo de las jubilaciones ni tiene efecto inflacionario. El SMVyM, cuya última negociación fracasó el viernes, sigue congelado, mientras los salarios del sector privado avanzan a un ritmo del 2% mensual.
