Créditos que ahogan: CADAM denuncia que los impuestos hunden a los más pobres
¿Sabías que casi la mitad de un crédito personal se va en impuestos? CADAM revela el impacto devastador en los bolsillos más vulnerables y pide medidas urgentes.
La Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM) lanzó una dura advertencia: las actuales condiciones de acceso al crédito no alivian la situación de los sectores más vulnerables, sino que la empeoran. Según la entidad, los impuestos asociados a los préstamos personales terminan por castigar a quienes ya están en desventaja económica.
En un contexto de crisis, los créditos personales suelen aparecer como una tabla de salvación para emergencias o para comprar alimentos y electrodomésticos. Sin embargo, CADAM sostiene que las excesivas cargas impositivas y financieras convierten esta herramienta en un verdadero "salvavidas de plomo".
La trampa fiscal detrás de los préstamos
El costo real de un crédito personal va mucho más allá del monto principal y la tasa de interés anunciada. Una estructura fiscal implacable encarece las cuotas de manera significativa. ¿Qué impuestos pesan sobre el bolsillo del consumidor?
En primer lugar, el IVA se aplica sobre los intereses: nada menos que el 21% de esos intereses va directo al fisco. Además, el Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios grava tanto la acreditación del préstamo como el pago de cada cuota, con una alícuota del 1,2% por operación.
Las provincias también aportan lo suyo con Ingresos Brutos: en Buenos Aires, por ejemplo, alcanza el 9% sobre las cuotas, aunque en otras jurisdicciones el porcentaje varía. A esto se suman las retenciones de Ganancias, que pueden ir del 5% al 35% según los ingresos de la persona. Y aunque en la Ciudad de Buenos Aires no se cobran tasas municipales, a nivel nacional el promedio ronda el 5%.
Pero la cadena no termina ahí. Los productos o servicios adquiridos con esos créditos también están fuertemente gravados. Según un informe de CADAM, de cada $1.000 gastados, $490 corresponden a impuestos. Es decir, casi la mitad del crédito se evapora en el sistema fiscal, reduciendo de forma drástica la capacidad real de consumo.
"Este modelo impositivo y financiero no solo castiga el consumo, sino que perpetúa la exclusión económica y dificulta la recuperación de los sectores más vulnerables", aseguran desde CADAM.
¿Hay salida? El reclamo por un cambio estructural
El sector mayorista considera urgente un replanteo integral de la política fiscal. "Es imprescindible reducir la carga impositiva y establecer mayor coordinación entre provincias y municipios para aliviar la presión sobre las familias y fomentar la inclusión financiera", sostienen.
Una luz de esperanza podría venir del nuevo Régimen de Transparencia Fiscal, vigente desde el 1 de enero. Según CADAM, podría ser el puntapié para un sistema tributario más equitativo, pero solo si provincias y municipios adhieren y trabajan de manera coordinada. Por eso, la entidad ya envió cartas a los gobernadores pidiendo su adhesión.
"El acceso al crédito debería ser una herramienta para mejorar la calidad de vida de las personas, especialmente de quienes más lo necesitan, pero las actuales condiciones lo convierten en una carga insostenible para quienes ya están en situación límite", indican desde CADAM. Y cierran con una advertencia contundente: "Si no se adoptan medidas concretas, el crédito de emergencia seguirá siendo el ancla que hunde aún más a quienes intentan salir a flote".