Creó canciones con inteligencia artificial, pero el origen de las letras no lo puso la máquina
Emilio Campoy contó en Rock and Frío cómo crea canciones con inteligencia artificial junto a Walter Marzola. La herramienta hace su parte, pero hay algo que, según él, la máquina no puede reemplazar.
Emilio Campoy se sentó frente al micrófono de Rock and Frío, por Radio Nuevo Día 100.9 de Río Gallegos, y contó cómo junto a su amigo Walter Marzola empezó a producir canciones con asistencia de inteligencia artificial. La propuesta, sin embargo, no nació de un experimento tecnológico: surgió de charlas sobre la amistad, las despedidas, el perdón y la necesidad de recuperar los vínculos humanos.
En diálogo con Javier Seveso, Campoy explicó que la experiencia arrancó como un juego entre ambos, a partir de conversaciones sobre situaciones cotidianas. Con el tiempo, esas charlas se transformaron en letras, ideas musicales y producciones que incorporan instrumentos y arreglos generados con asistencia tecnológica.
De una separación al primer tema
Uno de los primeros temas nació de una experiencia personal vinculada con una separación y la posibilidad de perdonar. Desde ahí, junto con Marzola, Campoy empezó a explorar distintas historias y emociones que podían convertirse en canciones.
"Nosotros estamos horas enteras tratando de encontrarnos", describió sobre el proceso de trabajo con la inteligencia artificial. Según relató, la creación implica ajustar las voces, los ritmos, los instrumentos y la interpretación hasta acercarse al resultado que buscan.
La escritura, territorio humano
Campoy tiene formación vinculada con los sistemas sociales y el análisis de las relaciones entre las personas. Su primer acercamiento a la inteligencia artificial también estuvo relacionado con su actividad académica: al interactuar con una herramienta de IA, le llamó la atención que pudiera hacerle preguntas y sostener un intercambio que iba más allá de una simple búsqueda de información.
Esa experiencia lo llevó a explorar nuevas posibilidades, incluso la elaboración de un guion cinematográfico que relaciona la matemática, la biología y la dimensión emocional de las personas. Pero fue en la música donde encontró un espacio para trabajar con mayor libertad creativa.
En ese recorrido, marcó una distinción entre la herramienta tecnológica y el origen de las canciones. Para él, la inteligencia artificial puede aportar recursos, arreglos y posibilidades de producción, pero las historias que dan sentido a una composición provienen de las experiencias humanas.
Como ejemplo mencionó "Pedro y Lidia Campoy", escrita junto a Marzola a partir de recuerdos familiares. Allí aparecen las particularidades de su padre, el recordado pediatra Emilio Campoy, y la contención de su madre, a partir de vivencias que forman parte de la historia familiar.
"Pero la cuestión de escritura, que es lo más importante, está dentro del ser humano", sostuvo. Para el músico, ese componente personal es el que permite que una canción tenga una identidad propia y no sea solamente una combinación de sonidos.
También señaló que la tecnología puede acelerar etapas de la producción musical y reducir algunos costos. Al mismo tiempo, consideró que ese escenario plantea desafíos para los músicos, que deberán encontrar nuevas maneras de relacionarse con las herramientas digitales y con la interpretación en vivo.
"Viento en este instante eterno": un llamado a frenar
Uno de los temas que Campoy presentó durante la entrevista es "Viento en este instante eterno", surgido de una reflexión compartida con Marzola sobre el ritmo de vida actual, los conflictos y el individualismo. La canción propone detenerse, mirar alrededor y recuperar una relación más cercana con los demás, con la naturaleza y con las propias emociones.
El músico explicó que la idea apareció al conversar sobre las dificultades para sostener amistades y los distanciamientos que pueden producirse por diferencias ideológicas o políticas. Desde esa preocupación, ambos buscaron construir una letra que invitara a revisar esas actitudes y a recuperar una forma de conexión más espontánea.
"¿Por qué no paramos? ¿Por qué no hacemos stop?", recordó Campoy sobre el planteo que dio origen a la canción. La propuesta también recupera la idea de volver a jugar, como en la infancia, y de reencontrarse con otras personas sin que las diferencias se conviertan necesariamente en una barrera.
El tema cuenta además con un video que acompaña su planteo conceptual. Campoy vinculó las imágenes con la idea de que las personas forman parte de un entramado que reúne matemática, biología, sociedad, naturaleza y emociones.
Durante la emisión, el entrevistado explicó que el trabajo musical está asistido por inteligencia artificial, pero que también cuenta con el apoyo de amigos que aportan instrumentos. La herramienta permite desarrollar una idea inicial y llevarla hacia una estructura musical concreta, sobre la que luego pueden intervenir otros músicos.
Hasta dónde llega la máquina
La experiencia de Campoy también expone uno de los debates que atraviesan actualmente a la industria musical: hasta dónde puede llegar la inteligencia artificial y qué lugar ocupa el trabajo creativo de las personas.
El entrevistado reconoció que las herramientas permiten producir canciones en menos tiempo y con costos diferentes a los de un proceso tradicional de grabación. Sin embargo, remarcó que esa facilidad no elimina la necesidad de una idea, una historia y una intención detrás de cada obra.
Su postura no es rechazar los avances tecnológicos, sino incorporarlos sin perder de vista aquello que considera esencial en la creación artística. En ese sentido, planteó que la inteligencia artificial puede funcionar como un recurso para desarrollar ideas, experimentar con sonidos y facilitar la producción, mientras que las vivencias personales continúan siendo el punto de partida.
La propuesta que compartió en Rock and Frío combina así música y reflexión. A través de canciones como "Viento en este instante eterno", Campoy y Marzola buscan poner en palabras experiencias comunes y abrir preguntas sobre la manera en que las personas se relacionan en una época atravesada por las pantallas y las nuevas tecnologías.