Crespo: la noche que todos esperaron un año entero, con un cierre a puro baile
¿Qué fue lo que hizo que miles aguantaran la noche fresca en Crespo y volvieran al día siguiente? La respuesta está entre las cantinas y el escenario mayor.
La segunda jornada de la Fiesta Nacional de la Avicultura en Crespo tuvo su broche de oro el sábado 7 de noviembre con la presentación de El Polaco, y el público lo vivió como una cita marcada en el calendario desde hacía meses. Antes de que el cantante pisara el escenario mayor, el móvil de Elonce recorrió el predio para escuchar a vecinos y visitantes.
"Estoy contenta acá esperando al Polaco", contó una joven crespense que había llegado junto a su grupo de amigos. Sobre cómo pensaba disfrutar el recital, no dejó dudas: "Voy a bailar, voy a cantar".
Para ella, la salida no se improvisa. "Estamos todo el año esperando estas fiestas", afirmó, y destacó que esta vez el clima acompañó después de la lluvia que había marcado la primera jornada.
De Gobernador Etchevehere a Crespo, ida y vuelta
Un grupo oriundo de Gobernador Etchevehere había viajado el viernes para ver a Turf y volvió el sábado, esta vez con el cantante de cumbia como objetivo principal de la segunda fecha.
Otro vecino de esa misma localidad vivió su primera experiencia en la fiesta: había comprado la entrada con un amigo la semana anterior y confesó que eligieron el encuentro "para pasar el sábado".
Frente al escenario también aguardaban jóvenes crespenses que fueron exclusivamente por el recital. Una de ellas admitió que ya escuchaba sus canciones, pero que nunca lo había visto en vivo.
Danza, familia y producción avícola
Un comerciante mayorista del rubro avícola viajó desde Buenos Aires con su familia y ya acumula varias ediciones de la fiesta. En esta oportunidad, su hija —profesora de danza— había participado en la apertura del viernes.
El visitante contó que tiene familiares crespenses y que, además de acompañar a la joven, aprovechó para recorrer la zona productiva: "Venimos a ver un poco todo lo que se produce", señaló.
Otro vecino habitué de la celebración repasó algunos nombres que pasaron por la cartelera, como el de Luciano Pereyra, y mientras esperaba el cierre del sábado ya tenía en mente a Soledad Pastorutti, anunciada para el domingo.
Entre cantinas, baile y charlas
Silvia, vecina de Crespo, puso el acento en "la unión que hay" entre quienes se acercan al encuentro. Cerca de ella, otras asistentes contaron que habían comido choripanes y sándwiches durante la espera.
En otro sector, un grupo de amigos había probado las empanadas del patio gastronómico. Uno de ellos explicó que preferían seguir el espectáculo desde su lugar, mientras otros se preparaban para bailar.
Un vecino contó que la música alemana le sirvió para entrar en calor durante la noche fresca. Después de comer pollo en el predio, adelantó que pensaba volver el domingo para probarlo al disco y escuchar a Soledad.
La espera terminó en el escenario mayor
Para un grupo de jóvenes crespenses, la fiesta fue la excusa perfecta para encontrarse y hacer algo distinto el fin de semana. Uno de ellos valoró que el evento permita "recibir gente de todos lados" y que los visitantes puedan conocer la ciudad.
Entre los más chicos, la charla pasó de las carpas y la comida a las canciones que esperaban escuchar. Cuando el móvil preguntó qué tema conocían, uno mencionó "Deja de llorar".
La espera terminó cuando El Polaco subió al escenario mayor para cerrar la segunda jornada. En los primeros minutos del recital pidió que levantaran las manos y contó hasta tres para que el público saltara junto.