Venía apostando a mejorar su plantel con ejemplares de alta genética. En pocas noches, los perros le vaciaron el campo y hoy el productor de San José cuenta lo que perdió.
Los criadores de ovinos y caprinos del Sur de Misiones están al límite. En las últimas semanas se multiplicaron los ataques de perros a las majadas y, según sus propios registros, en apenas un mes murieron más de 60 animales en distintas localidades. Cada episodio deja algo más que pérdidas económicas: deja familias desanimadas y proyectos de años tirados en el pasto.
La situación ya no es un caso aislado. Lo que antes ocurría de vez en cuando se transformó en una amenaza constante. Hay productores que en una sola noche perdieron más de una docena de ovejas.
“Es una pérdida muy importante”
Gabriel Montiel, dueño de la Cabaña La Armonía, en San José, puso números a la angustia del sector: “En un mes, si se cuentan los ataques en varias localidades, suman más de 60 ovejas muertas por ataques de perros. Es una pérdida muy importante, más para aquellos productores que estaban tratando de ir mejorando y crecer en cantidad de animales”.
El problema no distingue especies. En Tacuaruzú los criadores reportaron un cuadro similar con cabras. “Las pérdidas aquí en Tacuaruzú son inmensas en ovejas y chivos”, contó una productora de la zona.
Lo que se pierde no se recupera con plata
El golpe más duro no está solo en la cantidad de animales muertos. Los ataques arrasan con reproductores y ejemplares seleccionados, esos que costaron años de trabajo e inversión para mejorar la genética del plantel. Perderlos significa volver varias casillas atrás en un camino que no es rápido ni barato.
Este domingo, en La Revista de El Territorio, un productor de San José contará en primera persona qué ejemplares de alta genética perdió y cómo la pelea contra los perros le cambió la forma de trabajar en el campo.
Perros sueltos y dueños que miran para otro lado
Los testimonios de los criadores apuntan en dos direcciones: perros que viven en estado salvaje y otros que tendrían dueño. A eso suman una práctica que crece en las zonas rurales y en los caminos: el abandono de mascotas.
Un productor relató una escena que lo dejó sin palabras: “Me tocó seguir a una persona que había ido en su auto y pretendía dejar a su perro al borde del camino junto a una bolsa de comida”.
Para los criadores, esa falta de responsabilidad en la tenencia de animales alimenta el problema y multiplica la presencia de perros sueltos en el territorio.
El reclamo: que aparezcan los responsables
Frente a este escenario, los productores piden que intervengan de urgencia los organismos provinciales y los municipios. Quieren que se identifique a los dueños de los perros que atacan y que se instrumenten mecanismos para frenar los episodios. También sostienen que quien tiene animales bajo su cuidado debe responder por los daños que causan.
A través de distintas entidades, el sector planteó la necesidad de acompañamiento institucional y de medidas concretas para proteger las majadas. La falta de respuestas, advierten, no solo acumula pérdidas: también genera impotencia y desánimo entre quienes sostienen la actividad.
El temor que recorre el Sur misionero es que los ataques sigan. Para los criadores, la urgencia ya no pasa solo por recuperar lo perdido, sino por poder trabajar sin la amenaza de un nuevo ataque a la vuelta de la esquina.