Crió a generaciones de maestras en Caucete y hoy comparte el gimnasio con sus exalumnas
Silvia Persia dedicó 35 años a formar maestras en Caucete, pero su mirada sobre la educación actual combina nostalgia y una advertencia que preocupa: los alumnos llegan al nivel terciario sin saber interpretar textos. ¿Qué pasó con el sistema?
Mucho antes de dar clases, Silvia Persia ya jugaba a ser maestra en su casa de Caucete. Con un pizarrón de madera, mapas y elementos de geometría, transformaba el living en un aula improvisada. La vocación le venía de familia: su madre, maestra y poetisa que soñaba con ser profesora en Letras, y una tía muy querida le sembraron esa pasión desde chica.
Esa semilla creció cuando eligió el bachillerato en Letras en la secundaria. Con el tiempo, se convirtió en una trayectoria de 35 años ininterrumpidos en la Escuela Normal Superior General Manuel Belgrano. Salvo un período de cuatro años como integrante de la Junta de Calificación de Educación Media y Superior, donde nunca dejó sus horas frente al aula, la docente dedicó su vida entera a la comunidad caucetera.
En diálogo con Canal 13, Silvia contó que con apenas 26 años y una sólida preparación asumió el enorme desafío de capacitar a las futuras maestras de nivel inicial y primario del departamento. También integró equipos provinciales vinculados a programas nacionales, dictó cursos y acompañó a educadores de distintos establecimientos.
El paso del tiempo le devolvió postales entrañables: hoy, ya jubilada, coincide en el gimnasio con antiguas alumnas que también terminaron su carrera laboral. “Mi mamá fue mi inspiración”, confiesa.
Una mirada crítica sobre la educación actual
Su mirada sobre la educación de hoy combina nostalgia y preocupación. Para Silvia, las políticas estatales implementadas desde finales de los años ochenta provocaron un marcado deterioro en el nivel académico. Recuerda con valor pedagógico los antiguos exámenes de ingreso a primer año del secundario, una instancia que permitía nivelar conocimientos básicos y ajustar contenidos esenciales en la etapa previa.
Frente a las exigencias menguantes del sistema, enfatiza la urgencia de rescatar la comprensión lectora como herramienta fundamental de desarrollo. Con tristeza, advierte sobre la llegada de alumnos al nivel terciario sin habilidades consolidadas para interpretar textos o redactar con coherencia. Según su visión, la lectura debe ser estimulada desde el hogar y apuntalada con firmeza en las aulas, aunque remarca que sin un acompañamiento estatal adecuado, el esfuerzo docente resulta insuficiente.
A pesar de los diagnósticos duros, el mensaje central de esta educadora sanjuanina trasciende como un legado de esperanza para las nuevas generaciones de maestros. “Hay que elegir la docencia por vocación y no por buscar un trabajo seguro”, afirma con convicción. Para Silvia, el compromiso pedagógico exige entender que en cada aula hay niños esperando que un docente les abra las puertas para descubrir el mundo.