Crisis en Lácteos Verónica: 320 empleados sin cobrar y una respuesta oficial que no llega
Ocho meses sin cobrar y una empresa que no cierra pero tampoco paga. ¿Qué está haciendo el Gobierno provincial? Los detalles que nadie te contó.
Mientras Santa Fe lidia con una crisis industrial que no da tregua, los trabajadores de Lácteos Verónica acumulan ocho meses sin percibir sus salarios. La Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA) apuntó directamente contra el Gobierno provincial por su inacción en el conflicto.
En diálogo con El Destape, desde ATILRA compararon la situación con las políticas del Gobierno nacional y lanzaron una dura crítica: "Si se deja todo en manos del mercado y no se interviene, todo es una dejadez total".
¿Qué está pasando en la empresa?
La firma láctea continúa formalmente activa y no anunció ningún cierre, según informó el gremio. Sin embargo, los empleados reciben cada mes su recibo de sueldo, pero nunca ven el depósito correspondiente. Una situación que se repite desde enero.
"En su discurso dicen que es un problema entre las partes, pero no se dan cuenta que hay asimetría. Los empresarios no quieren poner plata, y cuando no quieren se van con una total impunidad. Acá estos trabajos son subsistencia de los pueblos enteros", sostuvieron desde ATILRA.
Verónica cuenta con 438 trabajadores sujetos a convenio distribuidos en sus 3 plantas y 2 depósitos. Pero de ese total, 320 no trabajan ni cobran desde enero. La situación económica de las familias se tornó crítica y ya no tienen recursos para afrontar gastos básicos.
"A principios de agosto se reactivó parte de la planta, con la reincorporación de entre 63 y 67 personas, pero tampoco se les paga un sueldo desde enero, menos cargas sociales", detallaron los representantes sindicales.
Una empresa en caída libre
El deterioro de Lácteos Verónica no es reciente. Durante 2025, los problemas financieros se profundizaron: cayó la producción, se acumularon deudas con proveedores y los salarios dejaron de pagarse. La nula intervención del Gobierno provincial de Pullaro se convirtió en uno de los principales síntomas de la crisis.
La menor disponibilidad de leche redujo la elaboración de productos y la utilización de la capacidad instalada. Las plantas quedaron progresivamente desactivadas. La empresa, que llegó a procesar más de un millón de litros diarios y a exportar a distintos mercados internacionales, quedó sumida en una crisis sin salida a la vista.
¿Hay alguna luz de esperanza?
En agosto apareció una primera señal de movimiento con la firma de un convenio entre Copalac, una industria láctea de Morteros, Córdoba, y la planta que Verónica posee en Suardi. El acuerdo contempla la reactivación del establecimiento mediante un contrato de fasón, aunque ATILRA advirtió que se trata de una medida "parcial y transitoria".
La planta de Suardi cuenta con unos 60 trabajadores y todavía no se informó cuántos serán convocados progresivamente ni cuál será el volumen de leche que se procesará. Copalac asumirá responsabilidad solidaria por las obligaciones laborales y de seguridad social de los empleados que se incorporen bajo este esquema. Sin embargo, no existen por ahora medidas similares confirmadas para las plantas de Lehmann y Clason.
La expectativa está puesta en que esta experiencia permita recuperar parte de la actividad y preservar fuentes laborales, pero el acuerdo no representa una solución definitiva para el conjunto de los trabajadores. La propia situación de la empresa sigue marcada por la incertidumbre, mientras continúan las denuncias sobre su deterioro patrimonial y la falta de definiciones.