Cruzó a Brasil por trabajo, llamó a su mamá y después desapareció: la pista que apareció en el último llamado
Guillermo Ferreira llamó a su mamá desde Brasil y le dijo que estaba bien. Cinco meses después, nadie sabe dónde está. La mujer viajó a buscarlo y volvió con una versión que la dejó helada.
Guillermo Sebastián Ferreira tiene 33 años y es de Oberá. Desde el 9 de mayo nadie de su familia volvió a saber de él. Estaba en Brasil, en la cosecha de uva, y su mamá ya viajó dos veces al vecino país para buscarlo.
La última vez que Elisabeth Ferreira escuchó la voz de su hijo fue en una videollamada. Esa vez, Guillermo le contó que estaba bien y que en el trabajo estaban por blanquearle la situación laboral. Después, silencio. Ni un mensaje, ni una llamada, nada.
El hombre había cruzado al Brasil en 2024, como tantos jóvenes de la zona, en busca de mejores oportunidades. Primero trabajó en un aserradero y luego se pasó a la cosecha de uvas. Su último destino habría sido Bento Gonçalves, un municipio de Río Grande del Sur.
La comunicación de mayo la hizo desde el celular de un compañero, otro argentino, porque había perdido su teléfono. Guillermo creía que lo había dejado en un camión de la empresa para la que trabajaba.
Una versión que preocupa
El mismo compañero que le prestó el teléfono para esa última videollamada fue quien, después, le dijo a Elisabeth que Guillermo “andaba en malos pasos y había empezado a consumir”. La mujer no sabe qué creer: su hijo no tiene antecedentes de consumo, pero el tiempo sin noticias la hace pensar que todo es posible.
Cuando viajó a Brasil en julio para buscar datos, Elisabeth llevó esa versión a la Policía local. Desde allí reconocieron que las drogas están haciendo estragos en esa zona y habrían mencionado que muchas organizaciones criminales retienen a los adictos y los obligan a trabajar para ellos para que paguen sus deudas.
“Ya no sé qué puerta tocar. Estoy desesperada porque son cinco meses que no sé nada de mi hijo”, dijo la mujer. Y agregó: “Hice la denuncia en Oberá y en Bento Gonçalves, pero hasta ahora no hay señales de mi hijo”.
Guillermo tiene dos hijas en Oberá. Su familia pide que quien tenga información se comunique con las autoridades. La causa está abierta en ambos lados del río Uruguay, pero las respuestas no llegan.