Cuando los médicos dicen que no hay nada más para hacer, en La Rioja este equipo responde
La doctora Virginia Carrizo lleva años al frente de un equipo que en La Rioja acompaña a pacientes con enfermedades irreversibles. Hay una frase suya que explica por qué su trabajo empieza, en realidad, cuando los médicos dicen que ya no hay nada más para hacer.
La directora de Cuidados Paliativos de La Rioja, Virginia Carrizo, explicó cómo trabaja el área que acompaña a personas con enfermedades crónicas e irreversibles: el abordaje incluye el tratamiento del dolor y los síntomas físicos, pero también el sostén emocional y social de los pacientes y sus familias.
“Dedicamos muchos años para que se escuchen a los pacientes con cuidados paliativos”, afirmó la doctora, al repasar el camino recorrido para visibilizar una modalidad de atención que apunta a garantizar mejor calidad de vida a quienes atraviesan enfermedades graves.
Los cuidados paliativos están pensados para personas que transitan enfermedades que pueden encontrarse en etapas irreversibles. El objetivo es brindar una atención integral que alivie el sufrimiento, atienda las necesidades de cada paciente y acompañe también a su entorno familiar.
Un equipo con médicos, kinesiólogos, psicólogos y trabajadores sociales
Carrizo señaló que se trata de una modalidad interdisciplinaria, con profesionales de distintas áreas. “Tiene un abordaje del dolor y los síntomas físicos, y busca acompañar al paciente y a la familia”, detalló.
El propósito del equipo, remarcó, es preservar la calidad de vida durante todo el proceso. “Nos encargamos de acompañar y buscamos la calidad de vida del paciente, en etapas que son irreversibles y que es mejor transitar con la mejor calidad de vida posible”, sostuvo.
Si bien el equipo básico está integrado por médicos y enfermeros, en La Rioja se avanzó en la conformación de un grupo más amplio. “Hace unos años formamos un equipo en el que también hay kinesiólogas, psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, administrativos y otros profesionales”, contó la directora.
Esa integración de disciplinas permite abordar no solamente los síntomas físicos, sino también las necesidades emocionales, sociales y familiares que aparecen durante la enfermedad. Cada situación requiere una mirada particular, de acuerdo con la historia y las circunstancias de la persona que recibe la atención.
“Cada paciente, como cada nacimiento, en estos momentos es distinto. Cada uno tiene su historia y los equipos nos fortalecemos para ese momento”, expresó Carrizo, al destacar que el acompañamiento debe adaptarse a las particularidades de cada caso.
“Cuando dicen que no hay nada más para hacer”
Uno de los conceptos centrales que planteó la directora tiene que ver con el sentido de los cuidados paliativos cuando una enfermedad llega a una etapa irreversible.
“Cuando dicen ‘no hay nada más para hacer’, es cuando nosotros más debemos acompañar”, afirmó.
La frase resume una de las principales tareas de estos equipos: seguir brindando atención aun cuando el tratamiento ya no tenga como objetivo revertir la enfermedad. En ese escenario, el acompañamiento, el alivio del dolor y la atención de las necesidades del paciente adquieren un papel fundamental.
Carrizo también se refirió a la importancia de hablar sobre la proximidad de la muerte, un tema que exige sensibilidad y respeto por los tiempos, las decisiones y la historia de cada persona y de su familia.
Desde esa perspectiva, los cuidados paliativos no se limitan a una intervención médica: contemplan un proceso de acompañamiento que busca que el paciente atraviese esa etapa con la mayor calidad de vida posible.
Derivaciones desde hospitales y centros de salud
La Dirección de Cuidados Paliativos recibe pacientes derivados desde distintos puntos del sistema sanitario provincial.
“Desde el Ministerio recibimos derivaciones a través de ambos hospitales. También de los centros primarios, así como del interior”, explicó Carrizo.
Esa articulación permite que las necesidades de atención sean identificadas desde diferentes niveles del sistema de salud, para que los pacientes puedan acceder al acompañamiento de acuerdo con su situación.
La participación de profesionales de distintas especialidades y la coordinación con los establecimientos sanitarios forman parte del trabajo que se desarrolla para responder a las demandas de las personas con enfermedades graves y sus familias.
Una tarea que va más allá de la atención médica
Al hablar de su experiencia personal, Carrizo definió el acompañamiento en el final de la vida como una misión vinculada con ayudar a las personas a transitar ese momento.
Su mirada pone en el centro la historia de cada paciente, el respeto por sus necesidades y la importancia de que nadie atraviese solo una etapa tan compleja.
El trabajo de los equipos de cuidados paliativos busca, precisamente, sostener esa presencia: aliviar el dolor, acompañar a las familias y ofrecer respuestas desde una atención integral, incluso cuando la enfermedad ya no puede revertirse.
En ese contexto, el desafío es que los cuidados paliativos sean reconocidos como una parte fundamental de la atención sanitaria, con equipos preparados para acompañar a cada persona con respeto, sensibilidad y un abordaje adecuado a sus necesidades.
