¿Cuánto de tu identidad dejás en las redes? El proyecto de estudiantes merlinos que llegó a la instancia provincial
Un grupo de estudiantes de Villa de Merlo analiza cuánta información personal exponemos en las redes. Su proyecto fue elegido para la Feria de Ciencias provincial. ¿Qué descubrieron?
¿Cuánto de nuestra identidad entregamos cada vez que decidimos exponernos en las redes sociales? Esa es la pregunta que moviliza a un grupo de estudiantes de quinto año de la Escuela N.º 288 Antonio Esteban Agüero de Villa de Merlo, cuyo proyecto “Expuestos Digitales: la nueva identidad” fue seleccionado para participar de la instancia provincial de la Feria de Ciencias.
La propuesta, que ya superó las etapas escolar y regional, se presentará el miércoles 19 de agosto en la ciudad de San Luis. El trabajo nació en los espacios curriculares de Política y Ciudadanía y Formación para la Vida y el Trabajo, y pone el foco en cómo las plataformas digitales transformaron la construcción y exposición de la identidad.
¿Qué plantea la investigación?
El estudio propone una comparación entre dos escenarios: un pasado donde la identidad podía ser arrebatada por otros, y una actualidad en la que las personas entregan voluntariamente su información personal a través de las redes. Fotos, datos personales, gustos, vínculos y escenas de la vida cotidiana forman parte de lo que millones comparten a diario, casi sin dimensionar las consecuencias.
Los estudiantes merlinos buscan indagar hasta qué punto quienes publican esa información son conscientes de los riesgos. Además, el proyecto incorpora otro interrogante vinculado a los hábitos digitales: cuánto tiempo y atención destinamos a la realidad virtual y qué espacio le queda a la experiencia fuera de las pantallas.
Una pregunta que trasciende la feria
Con “Expuestos Digitales: la nueva identidad”, los alumnos de la Escuela Antonio Esteban Agüero llegarán a la instancia provincial con una investigación directamente ligada a prácticas cotidianas, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Y con una pregunta que queda abierta más allá del evento científico: cuánto de nosotros mismos dejamos en Internet cada vez que publicamos una foto, compartimos un dato o mostramos una parte de nuestra vida.