Cuarenta días para escribir la carta que nunca enviaste: los buzones que ya recorren Rosario
Cuarenta días, buzones en bibliotecas, shoppings y distritos, y una consigna que no deja a nadie indiferente: escribir a mano la carta que nunca enviaste. Dónde encontrarlos y qué pasará con los mensajes.
La Fundación Sabias Huellas instaló buzones en bibliotecas, shoppings, distritos y hasta en la Feria del Libro para recibir cartas anónimas escritas a mano. La consigna es simple: decir lo que nunca se dijo. El lema lo resume: "No todas las cartas necesitan ser enviadas, algunas sólo necesitan ser escritas".
La propuesta se llama Buzones por la Paz y ya está en marcha en Rosario. Durante cuarenta días, los vecinos podrán depositar cartas de amor, perdón o paz, escritas a mano y sin firmar, en los buzones distribuidos en distintos puntos de la ciudad.
Dónde están los buzones
Los dispositivos de recolección fueron colocados en las bibliotecas Argentina, Estrada y Alberdi, en shoppings, en la Feria del Libro, en eventos y en los distritos municipales. La idea es que el mensaje llegue a la mayor cantidad de rosarinos posible.
Lo que se deposite no se pierde: las cartas pasarán a integrar el archivo emocional de la ciudad, con guarda permanente en la Biblioteca Argentina Dr. Juan Álvarez. Un acervo poco habitual, hecho de letras manuscritas y sentimientos postergados.
Una intervención cultural con respaldo oficial
La Secretaría de Cultura Municipal brindó su apoyo a la iniciativa y colabora con su difusión. La campaña busca generar paz a través del amor y el arte de la escritura, recuperando el valor del texto manuscrito como herramienta de elaboración emocional.
La Fundación Sabias Huellas tiene trayectoria en Rosario desde 2013 y enmarca este proyecto dentro de su misión de construir cultura de paz a través del arte y la participación comunitaria.
Desde la organización explican el sentido de la propuesta: "Reflexionando mientras escribimos nuestro sentimiento, posiblemente estemos comenzando a pensar que vale la pena decirlo en persona, reconciliándonos con nosotros mismos".
Escribir a mano, sin apuro y sin remitente. Una carta que quizás nunca llegue a destino, pero que ya cumplió su función en el momento en que la tinta tocó el papel.